miércoles, 8 de marzo de 2017

Declaración sobre el paro del 8 de Marzo, y la lucha por la emancipación de la mujer, y contra el ajuste anti-obrero



El 8 de marzo es el día internacional de la mujer trabajadora, y no de cualquier mujer de cualquier otra clase. Tampoco es un día para festejar el ser mujer (como tergiversan los medios de comunicación y los partidos patronales). Se conmemora el crimen de 129 trabajadoras que fueron incineradas, en 1857, tras ocupar una fábrica textil, luchando contra las condiciones laborales miserables que sufrían. O sea, es un día de lucha contra la explotación capitalista y con el tiempo devino también en una lucha contra la opresión machista. Pero esta opresión no es meramente ideológica o cultural, como lo quieren hacer pasar algunos reformistas. Es una lucha contra el capitalismo, que es el sistema que le da el sustento material para que se sigan imponiendo el patriarcado y el machismo. Pero la situación de doble explotación (explotación de su fuerza de trabajo asalariada y trabajo no remunerado en el hogar), de alienación y cosificación de la mujer no se resolverá en el capitalismo, eso sólo se puede resolver con la clase obrera en el poder y construyendo el socialismo, que posibilitará las bases materiales de abundancia, para liberar a la mujer del trabajo doméstico y de la explotación y la miseria.
Porque, incluso, en las tareas domésticas o en la crianza de los niños, los avances igualitarios que se dieron en las últimas décadas ocurren en casos particulares, y mayoritariamente en las clases medias. Pero en general en el pueblo trabajador el machismo se mantiene, y se acrecienta puesto que con salarios de hambre, mayor explotación y desocupación, más recae el peso del hogar sobre la mujer, y es doblemente oprimida si ella es asalariada. De allí que la lucha contra el ajuste y contra los planes hambreadores deben ser lo central, incluso en el marco de la lucha por los derechos de la mujer.
Para este 8 de marzo se convoca a un paro internacional en más de 40 países en defensa de los derechos de la mujer trabajadora, que formalmente existen pero que no se cumplen, y por muchos más a conquistar.
Como antecedente tenemos en Argentina el paro, del 19 de octubre pasado, surgido de la brutal violación y asesinato de Lucía Pérez, una adolescente de 16 años, y de miles de casos, que derivaron en el llamado del movimiento Ni Una Menos (y los principales partidos de izquierda) a un Paro nacional de mujeres y movilización. La concurrencia fue multitudinaria. Pero la izquierda, incluso la supuestamente revolucionaria (PO, PTS, IS, MST, N-MAS, etc. etc.), le capituló a la dirección de este movimiento poli-clasista. Primero porque no criticó a su dirección por llamar solamente a una huelga de mujeres y no a una huelga general de todos (mujeres y hombres), porque los crímenes no son privados sino públicos y de interés de todos y no sólo de un género. También porque esta exigencia a la burocracia sindical es para impulsar la entrada en escena de la clase obrera, la única que puede doblegar al gobierno e imponer las reivindicaciones.
Hoy, en esta jornada internacional de paro, esta dirección del movimiento feminista –y los partidos que la apoyan– debieron usar los días previos para exigirle a los burócratas sindicales a que se sumaran al paro de mujeres, llamando a parar todos contra el gobierno, con un pliego de reivindicaciones concretas sobre el tema. Por ejemplo; mayores recursos presupuestarios, y que éstos se ejecuten, destinados al control del cumplimiento de las órdenes de restricción; más hogares y pensiones para mujeres que lo necesiten; remoción inmediata de jueces cuya “negligencia” deriva en crímenes contra la mujer, y todo efectivo policial que no quiera asentar denuncias por violencia o maltrato, o se nieguen a concurrir a hacer respetar las órdenes de restricción. Y cárcel a los policías, jueces y funcionarios implicados en las redes de trata. También el derecho al aborto y la igualdad salarial (la mujer cobra en promedio un 27% menos), y una docena más de reivindicaciones claras y concretas.
Es para esto que se hace indispensable el ingreso de la clase obrera en escena, porque la emancipación de la mujer irá de la mano, y sólo será posibilitada, por la emancipación obrera.
Para lo que es necesaria la construcción de su dirección revolucionaria, que en muchas otras cuestiones, pero también en ésta, responda correctamente y no le capitule a los partidos patronales como a los movimientos poli-clasistas, que por su carácter de clase pequeño-burgués no pueden sacar las conclusiones necesarias ni ir a fondo en la lucha.
Por ello es que también tenemos que luchar por poner en pie un CONGRESO OBRERO DE DELEGADOS DE BASE que nuclee al conjunto de la clase obrera para luchar para derrotar el ajuste, y que tengan voz y voto los desocupados, precarizados y estudiantes en lucha.

 *Mayor presupuesto para los organismos de defensa de la mujer contra la violencia de género – Por el derecho al aborto – Por comités barriales contra las violaciones, el maltrato en el hogar y el acoso sexual
*Libertad a los presos por luchar y desprocesamiento de los luchadores– Solidaridad con las 6 compañeras del colectivo Ni Una Menos detenidas por realizar una pintada convocando al paro
*Por salarios que cubran la canasta familiar – Viva la lucha de los docentes
*No a los despidos en estatales – No al vaciamiento, toma de toda fábrica que quiebre o despida y puesta a producir luchando por su nacionalización bajo control obrero – Por la coordinación de fábricas tomadas
*No al pago de la deuda externa con el hambre del pueblo trabajador

miércoles, 1 de marzo de 2017

Compañero trabajador:

¡NO VAYA A LA MARCHA PRO-PATRONAL DE LA CGT!
¡NECESITAMOS UNA MARCHA CLASISTA PARA REPUDIAR AL GOBIERNO Y LOS PATRONES, Y UNA HUELGA GENERAL PARA PARAR EL AJUSTE!

Ya van 14 meses de gobierno macrista. En este tiempo, Macri (apoyado por Massa, el kirchnerismo y la burocracia sindical), puso en pie un ajuste feroz: son casi 50.000 los despidos entre el sector público y el privado, se flexibilizaron convenios colectivos ultra-explotadores como el de los petroleros, aumentan bestialmente los servicios, etc., etc. Sin embargo, todo esto no fue suficiente para cumplir con los planes de ajuste por dos motivos: primero porque no logra satisfacer a los inversores de países imperialistas para que vengan a invertir, porque juzgan que el costo de la mano de obra no es lo suficientemente barata aún. Pero también porque la clase trabajadora les salió al cruce, como la lucha de los estatales el año pasado. Pero son los que dirigen la CGT y las CTA’s los que maniobraron y tiraron abajo cuanto reclamo, negociación o conflicto obrero pudieron, como con los tutores docentes despedidos del Ministerio de Educación, e infinidad de fábricas donde la burocracia sindical está dejando que cierren sin impulsar que los trabajadores las tomen y las pongan a producir bajo su control, mientras se lucha por su estatización. Y cuando no dirigen, entonces posan de combativos, se sacan fotos con luchadores, donan algún dinero para el fondo de huelga, etc. Pero jamás ponen el sindicato a disposición de la lucha, como ocurre ahora mismo con AGR-Clarín, donde la burocracia, para reacomodarse, llama a parar pero no garantiza la huelga, y a cuentagotas llevan alguna medida, que sí o sí se les debe arrancar.
Esta marcha sin paro, que cuenta con el apoyo de Massa (el mismo que dijo que los convenios estaban “desactualizados”; palabra clave para decir flexibilización laboral) es como una canilla que se abre para soltar la presión y evitar que reviente el termo tanque: buscan evitar que la bronca de los trabajadores estalle y que apunte contra el gobierno y los patrones, sean de este país o de otro. Por eso invitan a los representantes de las PYMES y de sectores de la UIA contra las políticas aperturistas del gobierno, las mismas que siempre están exigiendo mayores facilidades para explotar a los trabajadores, y ahora juegan el papel de víctimas, como si ellos sufrieran igual que un trabajador, cuando en la década pasada la levantaron en pala y hoy son las primeras en despedir. Pero los dirigentes traidores de la CGT quieren hacer creer a los trabajadores que estamos todos del mismo lado y que todos juntos tenemos que empujar hacia adelante para sacar al país a flote. Pero todo eso es una mentira, una ilusión, porque son ellos, los patrones, los que siempre ganan y terminan cargando los costos de la crisis sobre el pueblo trabajador.
Compañero trabajador, no vaya a la marcha de la CGT, porque es darle apoyo político a estos burócratas sindicales que nos están vendiendo. Exijámosles a los burócratas el paro nacional para el 7 de Marzo. Y frente a esta marcha en defensa de los patrones tenemos que convocar nuestra propia marcha, clasista, unitaria e independiente, de la mano de los partidos de la clase y de las listas, comisiones internas y sindicatos  combativos para poder expresar la necesidad de imponer una verdadera huelga general por salarios, para derrotar el ajuste y la flexibilización, para cerrar la jornada del día 7 de Marzo con un multitudinario acto obrero. Los partidos del FIT (PTS, PO e IS) y del IFS (MST y N.MAS) pueden y deberían llevar a cabo esta tarea.
Y al mismo tiempo, que la CGT salga a descomprimir y desviar la situación no hace más que demostrar que están dadas las condiciones para que los partidos de la izquierda clasista, los delegados, las comisiones internas las seccionales y sindicatos que quieran enfrentar el ajuste convoquen a un CONGRESO OBRERO DE DELEGADOS DE BASE para contrarrestar las agachadas de la burocracia sindical, votando un  plan de lucha y buscando imponer la huelga general.

sábado, 18 de febrero de 2017

¿Qué se necesita en AGR para ganar?


Los trabajadores gráficos de AGR vienen manteniendo una importante lucha de casi un mes, cuando la patronal, Clarín, despidió a 380 trabajadores aduciendo que tenían pérdidas y que los delegados no querían aceptar flexibilizarse para amortizar dichas pérdidas. Pero nada de eso es así, estaban desbordados de trabajo y la empresa empezó a trasladar o tercerizar trabajos –en negro– haciéndolos pasar como impresos en AGR. Al mismo tiempo para echar ese porcentaje de trabajadores deberían haber realizado una convocatoria de quiebra y no se hizo, y también en su argumentación la patronal está reconociendo que los despiden por persecución gremial. O sea, se mire por donde se mire, todo es ilegal. Pero el gobierno de Macri está permitiendo la mayor explotación que Clarín, y que, en general, todas las empresas buscan. Por eso no es una cuestión sólo de buenos argumentos, y que la verdad esté del lado de los trabajadores, eso en todo caso sirve para que las relaciones de fuerza se puedan volcar hacia nuestro lado, pero en sí mismos los buenos argumentos no alcanzan. De lo que se trata es de tener las relaciones de fuerza favorables en el gremio, que es lo que logrará impedir la mayor explotación y los despidos.
En ese sentido creemos que la posición de la Lista Naranja de luchar por un Congreso de delegados de base del gremio gráfico era correcta, pero después de que la burocracia del sindicato salió con el paro (que no garantizó), desgraciadamente esa línea se abandonó como eje, y hoy se plantea como plenario muy en general y de vez en cuando, diluyéndose así la idea.
En nuestra opinión, esa orientación del Congreso de Delegados de Base gráficos –y no plenario de delegados, que es muy informal y puede ser manipulable por la burocracia– debe ser llevada adelante como eje central y para eso hay que centrar el trabajo militante de los despedidos –y activistas solidarios– hacia la base del mismo gremio, para modificar las actuales relaciones de fuerza desfavorables.
Para esa tarea, a nuestro entender, nos parece funda-mental sacar un Boletín de lucha de los trabajadores de AGR y formar varios grupos o comisiones de 4 ó 5 compañeros cada una (con despedidos y activistas) para tomar las 7, 8 ó 9 estructuras más grandes del gremio –preferentemente donde dirige la burocracia–, para tener informada a la base, y que ésta sea el principal sostén del fondo de lucha, y al mismo tiempo, presionar a la burocracia por asambleas en los establecimientos y por un Congreso de delegados de base del gremio –de cara a los trabajadores gráficos.
Esa relación, cara a cara, trabajador a trabajador, no se logra con las redes sociales. Por supuesto, a las redes hay que usarlas, pero la diferencia la hace el contacto directo entre los trabajadores. Y por último, pero no menos importante, no cansarse de explicar, en los boletines, volantes u oralmente, que ésta es una lucha de todos, que la ofensiva de Clarín es una avanzada del gobierno y la patronal y si ella triunfa en esta lucha estaremos peor los gráficos, y todos los trabajadores, para frenar las imposiciones flexibilizadoras-precarizadoras y la desocupación en el gremio, y en el país. Pero al mismo tiempo, si triunfamos, podemos poner en pie un movimiento que se pare de manos y dé pelea con gran posibilidad de éxito.
En definitiva, toda la línea política para triunfar debe estar centrada primeramente en movilizar a la base del gremio e imponerle a la burocracia tanto el Congreso de delegados como un verdadero paro general gráfico –que por fuera de la presión de un fuerte sector de las bases, la burocracia no lo va a garantizar–, rebasando a la burocracia para imponer al sindicato el llamado a un Congreso Obrero de delegados de base a nivel nacional del movimiento obrero, con pocos ejes pero muy claros: contra los despidos, la flexibilización-precarización y las rebajas salariales. Para eso es claro que hay que elevar la lucha al plano político porque es al gobierno de Macri, y sus planes, que hay que enfrentar.
Por más que la burocracia diga que no quiere política -falso, sólo quiere la suya–; que a la burocracia no le quede opción: o se pone a disposición de la lucha haciendo lo que la base decida o se desenmascara con posibilidad de perder el gremio. Ponerla entre la espada y la pared es la orientación correcta.
Al mismo tiempo no hay que tener ninguna confianza en los dirigentes burocráticos de los sindicatos y las centrales sindicales. Ellos están más que comprometidos con el gobierno y las patronales, y si se acercan es para “abrazar” al conflicto pero para desgastarlo y que no se salga de madres, pero no para que triunfe. De paso posan de luchadores y no pagan el costo político de abandonarlos, porque lo cierto es que son partidarios de flexibilizar las condiciones de trabajo y fueron cómplices el año pasado de la pérdida salarial de más de un 10 por ciento, y este año incluso piden un 30 por ciento, o sea, de un 8 a un 10 por ciento menos de lo que fue la inflación el pasado año. Y si piden tan poco terminarán arreglando por menos aún.
Se pueden hacer muchas cosas por fuera del gremio para que se conozca el conflicto, y por supuesto hay que hacerlas. Pero creemos que para que triunfe esta lucha, primeramente hay que cambiar las relaciones de fuerza en el gremio. Más aún en esta lucha que en cualquier otra anterior (por los estrechos vínculos del Grupo Clarín con el gobierno y los políticos peronistas a los que responden los burócratas sindicales) la orientación central pasa por ir hacia el gremio con una política independiente de la burocracia sindical gráfica llamándola y exigiéndole, o sea, sin ignorarla, pero no haciéndole seguidismo–, en lucha por imponer un Congreso Obrero de delegados de base de todo el movimiento obrero para derrotar al gobierno y las patronales. Sólo de esa forma la crisis del capitalismo la pagarán los capitalistas.
Lejos de rogarle ayuda haciéndoles algunas tibias críticas a los burócratas sindicales de la CGT y las CTAs, hay que cuestionarlos fuertemente señalándolos como los responsables de la situación de la clase trabajadora.
 No es tarde, todavía se puede ganar en AGR, pero para eso hay que cambiar las relaciones de fuerza en el gremio. Movilicemos a los trabajadores del gremio gráfico por el paro general y el Congreso de delegados de base que lo garantice.

¡Viva la lucha obrera! ¡Viva la lucha de los trabajadores de AGR!
¡Luchemos por el Congreso de delegados de base gráficos y por un Congreso Obrero de delegados de base del movimiento obrero que, contra los despidos, la carestía de la vida y la flexibilización laboral, imponga una verdadera Huelga General y una salida obrera a la crisis capitalista!

miércoles, 25 de enero de 2017

Viva la lucha de los trabajadores de AGR

Los trabajadores de Artes Gráficas Rioplatense vienen dando una gran lucha contra esta patronal que es la dueña del diario Clarín. Esta empresa, lejos de la crisis que dice tener, rebalsa de trabajo y estos despidos son sólo para, tomando nuevo personal, lograr flexibilizar las condiciones de trabajo. De esa forma 380 trabajadores están en lucha contra este novedoso vaciamiento y lock-out patronal flexibilizador que tiene el visto bueno del Ministerio de Trabajo del gobierno macrista.
Los compañeros que componen la Comisión Interna de la fábrica responden a la izquierda clasista –particularmente al Partido Obrero y a su Corriente Sindical Clasista– la que inmediatamente logró ingresar al establecimiento y así, desde el inicio del conflicto, cuarenta compañeros ocupan la imprenta y el resto de ellos; más las organizaciones sociales y políticas solidarias, están en la puerta de la fábrica.
De entrada la burocracia sindical de gráficos se puso al frente decretando un paro en el gremio para el jueves 19 de enero. Paro que tuvo un muy alto acatamiento y junto a la Comisión Interna y a los partidos de izquierda clasista el mismo día se realizó una gran marcha desde el Obelisco al Ministerio de Trabajo.
Acompañaron a los obreros de AGR-Clarín trabajadores y numerosas comisiones internas, y sindicatos como AGD-UBA, Sutna, Sitraic, Fatpren, Sipreba, Federación Gráfica, Unión Ferroviaria del Sarmiento, otras agrupaciones sindicales, y la Fuba, junto a los partidos de la izquierda clasista. Mandando adhesiones muchas más organizaciones sindicales y políticas.
Y tal importante concurrencia no es por casualidad. Se trata de una lucha muy significativa la que vienen dando los compañeros de AGR, allí se juega gran parte de la ofensiva flexibilizadora del gobierno. Si los trabajadores triunfan las patronales y burócratas sindicales estarán en peores condiciones para imponerla.
La Comisión Interna –y la Corriente Sindical Clasista– comenzado el conflicto orientaban la exigencia al sindicato grafico de que convoque un Congreso de delegados de base del gremio, pero cuando la burocracia decretó la huelga para el jueves pasado esa política se abandonó, pero a nuestro entender hay que retomarla.
Porque no basta con que el sindicato gráfico repudie al triunvirato de la CGT por estar dejando pasar los despidos, los ajustes y la flexibilización, sin hacer nada. Es fundamental, que éstos, que dicen estar en contra de esas políticas y de las agachadas de los otros burócratas de la CGT, se pongan al frente de la pelea. Por eso consideramos que hay que seguir luchando por ese Congreso de Delegados de Base en gráficos para dar la pelea internamente para que ese gremio llame (junto a otros, como el Sutna del neumático, que también están dispuestos a enfrentar el ajuste) a un Congreso Obrero de Delegados de Base Nacional. Si se niegan a esto, demostrará su carácter traidor como el resto de la burocracia.