domingo, 15 de septiembre de 2013

¿La estatización del ferrocarril es la solución?



El gobierno, que sabe que perdió las elecciones en todos los municipios donde pasa el tren Sarmiento, acaba de anunciar la estatización de los ferrocarriles Sarmiento y Mitre (ya se había anunciado la estatización del Roca y del Belgrano Carga). El anuncio ya es engañoso en su misma formulación porque los ferrocarriles ya eran estatales sólo estaban concesionados. Lo que en realidad hace el gobierno es sacarle las concesiones a las empresas contratista que vía millonarios subsidios se robaron todo en lo que ellos llaman "la década ganada" (será por eso ganada, por las ganancias que ellos tuvieron).

Pero no se trata más que de otra mentira electoral. ¿Qué diferencia hay que el ferrocarril esté estatizado si de cualquier forma estará bajo la orientación del mismo gobierno que dejó que se deteriore todos estos años; o los Jaimes, los Schiavis, los De Vidos y los Randazzos ahora, a diez años de administración, piensan hacer las cosas bien? ¿Es que acaso las estatales Austral y Aerolíneas Argentina son empresas transparentes donde hay déficit pero se ven las buenas intenciones de los que la dirigen? No, en la misma situación de agujero negro de Austral y Aerolíneas Argentina está y estará el Ferrocarril.

Para que haya un mínimo cambio hay que luchar por la estatizacion bajo el control de los trabajadores y los usuarios, sin este efectivo control no van a haber cambios importantes. La clave esta en la unidad, para la lucha, de los trabajadores y en la unidad de los trabajadores con los usuarios. Pero al mismo tiempo para que se destine la cantidad de dinero en invenciones que el ferrocarril necesita debería haber un Estado que priorice a los trabajadores (o sea, más del 90 por ciento de los usuarios) y no a las empresas del transporte, de pasajero y de carga, que quieren que el ferrocarril siga destruido. Y ese Estado no puede ser más que un Estado de los Trabajadores, o sea, hasta para tener un servicio decente de trenes se impone la lucha por la toma del poder por la clase obrera.

M.R                                                                                                                                                       

Gran elección de la izquierda



El FIT (Frente de Izquierda y los Trabajadores compuesto por el PO, PTS, Izquierda Socialista y otros grupos) conquistó una parte de esos millones de votos perdidos por el kirchnerismo, llegando casi al millón de votos.
   Pero esta importante elección de la izquierda fue realizada con una campaña electoral de tipo socialdemócrata (o sea, de socialistas domesticados) de parte del FIT y el MAS -y más aún Marea Popular o el MST que no tienen un posicionamiento desde los intereses de la clase trabajadora-; sin poner en el centro la necesidad de la lucha, sino la de llevar a "la izquierda al congreso", donde, aparentemente democráticamente, se resolverían los grandes problemas que tiene la clase trabajadora y el país. Demás está decir que eso es falso, que una banca -ni siquiera veinte- en el parlamento no resuelve los problemas de fondo, tales como salarios que cubran la canasta familiar; trabajo y vivienda para todos; salud y la educación para todos y de calidad, etc., o sea, para resolver las cuestiones más elementales se necesita la toma del poder por la clase obrera, porque si no se le quita el poder a la burguesía no habrá cambios de fondo, y cada día se estará peor.
Sin embargo es muy probable que esta izquierda, que se dice revolucionaria pero que en realidad no lo es, logre meter varios diputados en las próximas elecciones. Pero tal cosa no significa un voto más rojo, más radicalizado por parte de los trabajadores, porque no está reflejando un proceso de lucha importante, y por eso no se trata de una mayor conciencia en amplias capas del proletariado, sino más bien refleja la recaída del kirchnerismo, y que el grueso del Proyecto Sur haya sido cooptado por el ARI y el radicalismo.

¡No al ataque imperialista a Siria!

La intervención de Rusia fue vital para frenar el ataque de los Estados Unidos a Siria, que es acusada de usar armas química contra su población (algo difícil de comprobar y dudoso si esa acusación y comprobación proviene de los EE.UU). El plan del presidente ruso, Putin, compartido con el presidente sirio Al Assad, consiste en que éste entregue las armas químicas y de esa forma Obama desistiría en bombardear Siria. Pero esa nueva situación no resuelve ningún problema. Por un lado, que un país se vea obligado a entregar sus armas para evitar un ataque o una invasión no tiene nada que ver con una decisión soberana -y habla del carácter de régimen de Al Assad-. Por otro lado, la entrega de las armas químicas por parte del gobierno sirio no cambia el hecho de que el régimen de Al Assad seguirá masacrando la rebelión que lleva dos años y más de 50 mil muertos. 

En definitiva, EE.UU parece más preocupado por la existencia de armas química (que podrían ser usadas contra Israel) en poder de Al Assad que en la defensa del pueblo que supuestamente había sido atacado por éste con gases químicos, pero que es masacrado todos los días. Es que a pesar de todo Al Assad sigue siendo una garantía para los EE.UU., y estos no desean un triunfo rebelde que puede traer mayores problemas a la región.

No al ataque imperialista a Siria – Armas para las masas sirias – Por milicias obreras y populares que frenen al imperialismo y derriben al carnicero Al Assad.

¡A derribar la dictadura de Al-SisiI!


Ya van más de 2 meses del derrocamiento del presidente Mohamed Mursi y la represión de la dictadura militar conducida por Fatah al-Sisi no cesa. Tampoco cesa la resistencia del grupo de los Hermanos Musulmanes (grupo político-religioso del depuesto presidente Mursi), que ha sido recientemente ilegalizado. Pero más allá de la lucha por la democracia formal el pueblo egipcio manifiesta un hartazgo cada vez más grande sobre las condiciones económicas-estructurales de la carestía de la vida y el retroceso del empleo, principalmente. La desaceleración económica contribuyó al aumento del desempleo que se ubicó en 13% a finales de diciembre pasado, con aproximadamente 3.5 millones de personas sin trabajo y donde la cifra actual sigue creciendo. Esta situación impulsa la ofensiva popular que va sumando de a poco a más sectores en su lucha contra la dictadura ya con una asonada de miles de muertos en todo el país..

Estas tensiones políticas han hecho actuar al Fondo Monetario Internacional a mediados de julio concediendo un préstamo por 4.800 millones de dólares al régimen militar. Saben que el Estado egipcio maneja un presupuesto donde se incluyen los salarios del sector público y grandes subsidios, elementos que representan más de la mitad del gasto público y los cuales deben reducir con más ajustes. Esta "ayuda" del imperialismo busca darle una bocanada de aire al régimen militar de Al-Sisi para erigirlos como un sector dictatorial-bonapartista, como veedores de los paquetes de ajuste a llevar adelante (porque, el imperialismo nunca regala dinero!). Y lo mismo pasó previamente con el desgastado régimen de Mubarak en el 2011, cuando cayó por las movilizaciones obreras y populares por un lado y la supuesta neutralidad del Ejército por el otro. El plan del imperialismo fue y es desviar el descontento popular, descomprimir las movilizaciones y no permitir alternativas políticas independientes de la clase obrera para su propia lucha. Por otro lado desean que Egipto siga siendo el interlocutor del sionismo israelí que ve con malos ojos los levantamientos populares de la región. 

La dictadura y el imperialismo hacen ver los acontecimientos de Egipto como una pelea entre los militares laicos y los extremistas religiosos islámicos del depuesto Mursi, pero la lucha de clases se cuela y condiciona a estos bandos burgueses. El 26 de agosto más de 24.000 obreros textiles de la ciudad de Al-Mahalla, cercana al delta del Nilo, iniciaron una huelga por una justa recomposición salarial, y mejores condiciones de trabajo. Esta acción rápidamente sumó el acompañamiento de los trabajadores estatales en su conjunto ante varias reformas estructurales que vienen viviendo desde el régimen de Mubarak. En pocas palabras, desde ese momento hasta la fecha sus condiciones laborales han empeorado. Y es aquí mismo, también, donde nacieron las grandes huelgas textiles de los años 2006, 2008, y la del 2011. Pero más allá de la valentía y la organización de este sector del proletariado egipcio sigue pesando la fuerza de la burocracia sindical donde los reclamos soló los mantiene en el plano económico sin ajustarlos con el político, bloqueando con ello no soló la concreción de muchas de esas demandas, sino también la elevación de la conciencia en la clase obrera, y de una salida revolucionaria para los trabajadores frente a la sangrienta dictadura.

¡Abajo la dictadura militar de Al-Sisi! ¡A derribar todas las variantes de la burocracia sindical que negocian con el régimen militar!
¡Por la conformación de milicias obreras y populares!
¡Por la construcción de un Partido Obrero Revolucionario que oriente una salida obrera y revolucionaria a la crisis de poder! ¡Por un gobierno de obreros y campesinos revolucionarios!


Miguel Belor

domingo, 30 de diciembre de 2012

Declaración de la LCT frente a los saqueos y los ataques del gobierno kirchnerista

 Los explotadores posan de víctimas
 
Los saqueos a supermercados que comenzaron en Bariloche en las vísperas de la navidad, y que en pocas horas se extendieron a cuarenta ciudades del país abarcando a más de docientos comercios, según la misma cámara patronal del sector, han sido una prueba contundente de que el hambre y las necesidades más apremiantes cada vez se profundizan más en la Argentina. 
 
A pesar de la campaña desatada por el gobierno de ataques al peronismo disidente, a los sindicalistas de la CGT y la CTA opositora, al "narcotrafico", etc. etc, y pasado más de una semana, en diferentes ciudades del país se siguieron produciendo saqueos. Esto vuelve a corroborar que no se trataba de un plan orquestado por "una mano negra", sino que más allá de la posible participación inicial de algunos punteros peronistas o de algunos marginales, pero no narcotraficantes (los narcotraficantes, gracias a la política de vista gorda y espacio aéreo liberado del gobierno, no tienen ninguna necesidad de saquear supermercados) estos mismos sucesos no podía ocurrir hace 5 años por más que quisieran organizarlos. 
 
Si hoy ocurren los saqueos a supermercados es precisamente porque hay cada vez más desocupación, más trabajo en negro con extenuantes jornadas, mayor precarización del trabajo registrado y sueldos más bajos. Pero todo esto el gobierno no lo quiere reconocer (aunque para contener los saqueos se vio obligado a entregar bolsones de comida), y tampoco lo quiere denunciar la oposición patronal como el PJ disidente, la UCR o el FAP, por dos motivos centrales; por un lado porque no tiene un plan económico alternativo, y principalmente, porque también quieren un escarmiento contra los pobres, para que frente al hambre no salgan a saquear supermercados y dejar muy mal parados a los gobiernos de turno. 
 
Los socialistas revolucionarios de la LCT decimos que el verdadero saqueo es el que genera la miseria y el hambre, y lo produce el gobierno y es abalado por los empresarios y la oposición política patronal; es el saqueo al trabajo con los despidos y los cierres de fábricas, es el saqueo a los bolsillos de los trabajadores con los cada vez más bajos sueldos, es el saqueo a los recursos naturales como con la mega-minería, y, sobre todo, el gran saqueo, es el pago de la fraudulenta deuda externa. 
 
Los socialistas revolucionarios de la LCT no impulsamos saqueos a supermercados, porque sabemos que se trata de acciones espontáneas muchas veces guiadas por las necesidades más urgentes, pero que son desmovilizantes de la clase trabajadora, sin lograr atacar los problemas de fondo ni generar alternativas política superadoras a las políticas de hambre de los gobiernos patronales. Pero al mismo tiempo nos posicionamos por la libertad de todos los detenidos, no porque los consideremos luchadores sociales, sino porque los consideramos parte del pueblo empobrecido víctima de estas políticas burguesas hambreadoras.

La CGT de Moyano y la CTA de Micheli que protagonizaron una gran huelga general el 20 de noviembre, ahora, en vez de darle continuidad al plan de lucha, sólo se limitan a defenderse judicialmente de las acusaciones del gobierno por los saqueos. Es que la burocracia sindical han decidido dejar todo quieto hasta la discusión paritaria de marzo de año proximo, pero, como viene ocurriendo desde hace cuatro años siempre terminan negociando hacia la baja salarial, y el año siguiente no será la excepción. 
 
Para enfrentar el hambre y la miseria la clase obrera tiene que luchar por poner en pie un Congreso Nacional de Delegados Obreros. Un Congreso Obrero que unifique a la clase trabajadores, sobre las diferentes centrales sindicales, y donde los delegados representantes de las Comisiones Internas, de las seccionales sindicales y de los sindicatos combativos, voten un plan de lucha para derrotar la política patronal del gobierno de ajustes y miseria. 
 
Libertad a los pobres detenidos – Desprocesamiento de todos los luchadores
No al pago de la deuda externa
No al impuesto a los salarios – Fuertes impuestos a las grandes fortunas y ganancias de los capitalistas
Aumentos salariales acorde a la canasta familiar – Mínimo de $ 7.200
No a los despidos – Nacionalización bajo el control de los trabajadores de toda empresa que cierre
Por un Plan Nacional de Obras Públicas -viviendas, escuelas, hospitales, carreteras, etc.- integralmente estatal y bajo el control de los trabajadores
Nacionalización bajo control obrero de las principales industrias del país
Sólo un gobierno revolucionario de los trabajadores puede llevar adelante un plan económico obrero de emergencia y poner las bases para terminar con la miseria y el hambre de este capitalismo decadente

Liga Comunista de los Trabajadores