lunes, 11 de julio de 2016

¡¡¡Fuera el imperialismo de Siria!!!
¡¡¡Viva la Revolución!!!

Hace casi 6 años, Mohammad Bouazizi, un joven desempleado, se prendió fuego en Túnez y sin saberlo prendió la mecha en el mundo árabe. La crisis capitalista del 2008 pegaba, y sigue pegando, con gran intensidad principalmente en África del Norte y Asia Central, pero hoy sin la misma respuesta política de las masas. Y como un reguero de pólvora ese proceso de revolución democrática se extendió a una docena de países, siendo Túnez, Libia, Egipto y Siria donde las masas más se hicieron escuchar. En esos países hubo inmensas movilizaciones, feroces represiones, golpes de estados, revoluciones y también guerras civiles.
Particularmente en Siria, a poco más de un año de la revolución tunecina, y tras el triunfo de la rebelión en Libia, las movilizaciones pidiendo apertura democrática son brutalmente reprimidas por el régimen del partido Baath conducido por Bashsar Al-assad. El Ejército sirio se partió y surgió el Ejército Sirio Libre (ESL) que -creando el Consejo Nacional Sirio- controla las regiones centrales de Siria, y pasó a ser controlado prontamente por el imperialismo norteamericano a través de Arabia Saudita y Qatar. Estos países que, junto a Turquía, financiaban a los yihadistas del norte de Irak como a Jabhat Al-nusra y al Estado Islámico -ISIS o Daesh, que es una ruptura del primero- que avanzaba desde Irak hacia la región del Levante en Siria creando un Califato. Y, recién en el 2014, como reacción a este Califato brutalmente represivo, los kurdos sirios dirigidos por el PYD (partido demócrata-pequeño-burgués del ex-maoísta Ocalan) se revelan creando una zona autónoma al norte de Siria. Jugando a partir de allí un rol muy progresivo, destacándose las milicias de mujeres que hicieron retroceder al Daesh de la región de Rojava. Y a esta situación se le suma el doble juego del gobierno turco de Erdogan que por un lado apoya al imperialismo de la OTAN pero por abajo apoya financieramente, comprándole petróleo, al Califato para que derrote a los kurdos sirios que con su región autónoma son un pié de apoyo para el separatismo kurdo-turco. A todo esto, en el 2014, Estados Unidos y potencias europeas, intervienen con autorización de Al-assad bombardeando al ISIS, y, a finales del 2015, Rusia interviene apoyando al régimen de Al-assad contra el yihadismo pero también bombardeando regiones controladas por fracciones del ESL.
Otro actor del conflicto alineado con Al-assad, pero también con los EE.UU., es Irán que no puede permitir la existencia de un radicalizado Califato sunni-salafista, la otra rama del islam contraria a los chiitas iraníes, que primero intervino con tropas del Hezbollah del Líbano y posteriormente fortaleció con ayuda y milicias al vapuleado ejército iraquí (mientras, como moneda de cambio, negoció tratados con los EE.UU. sobre proliferación nuclear). Y a principios del 2016, el Partido de la Unión Democrática (PYD), dirección política de Rojava, negoció con los EE.UU. y las fuerzas de la OTAN la entrada de tropas imperialistas en esa región, de esa forma su rol de progresivo pasó a ser contrarrevolucionario; como lo fue el rol del Ejército Sirio Libre (que hoy ya no existe como en el 2012, porque está fragmentado en infinidad de milicias descentralizadas) cuando se proponía como cabecera de playa para la entrada del imperialismo.
Estos cinco años de guerra civil han dejado 250.000 muertos, provocando infinitos sufrimientos, la huida de más de tres millones de refugiados y ha devastado a la mayoría de las ciudades. Sin embargo, a pesar de esto, todo indica que el final de la guerra civil está lejano en el horizonte, y los revolucionarios tienen todavía muchas respuestas para dar. Buscando el desarrollo de una vanguardia obrera y revolucionaria para terminar con la tremenda barbarie capitalista en Siria, transformando esa revolución democrática en revolución socialista.  
Aparte de las zonas controladas por Al-assad, el Ejército Sirio Libre, Daesh, Jabhat Al-nusra y PYD-Rojava existe un sexto sector: las zonas controladas por los comités de coordinación locales. Estos organismos, aunque limitados, son independientes de la influencia de los otros sectores y agrupan a trabajadores, campesinos y soldados. Esos son los organismos a desarrollar y allí es donde se debe construir el partido revolucionario de los trabajadores. En todos los otros sectores controlados por las otras fuerzas hay que luchar clandestinamente formando milicias, siempre poniendo por delante la derrota militar del imperialismo y sus aliados; ¡Por la derrota de las fuerzas de los países imperialistas y sus aliados en Siria! ¡Abajo el Al-assad y Daesh! ¡Por el desarrollo, la expansión y el armamento de los Comités de Coordinación Locales para la lucha por el poder! ¡Por un gobierno provisional de estos Comités de Coordinación Locales que llamen a una Asamblea Constituyente en toda Siria! Donde los revolucionarios socialistas deben luchar por la ruptura de los pactos que atan a Siria al imperialismo; por la estatización sin pago, y bajo control obrero, de los sectores más importantes de la industria y los servicios; por la estatización de la banca y el comercio exterior; por la nacionalización y reparto de la tierra; por la separación de la religión y el estado; por la igualdad de derechos entre mujeres y hombres; por la autodeterminación de los kurdos, etc. Y a caballo de esas luchas construir una alternativa revolucionaria de los trabajadores para luchar por el poder. Porque sólo un Gobierno Revolucionario de los Trabajadores, es el único gobierno que puede llevar adelantes este programa, y terminar con la miseria, la guerra y toda esta barbarie capitalista, impulsando la revolución a toda Asia central, África, Europa y el Mundo.


MAS (Rusia)                                                                      LCT (Argentina)
Comité Organizador
por una
INTERNACIONAL COMUNISTA OBRERA Y REVOLUCIONARIA
Referéndum en Gran Bretaña
Ni el SÍ ni el NO a la Unión Europea solucionará los problemas de los trabajadores y la juventud

El referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea que se realiza en Gran Bretaña pone en juego muchas cosas, pero no las más importantes para los trabajadores y la juventud británica.
Los sectores burgueses que llaman a votar por el NO (a permanecer en Europa) se oponen por las trabas que el mercado común europeo supuestamente le pone al desarrollo de la economía nacional, alegando también el impacto inmigratorio que tendría en el mercado laboral la permanencia británica en la Unión Europea, y para tener mayor independencia del país(imperialista).
Pero los sectores burgueses que llaman a votar por el SÍ, con apoyo del primer ministro David Cameron del Partido Conservador, junto con el principal dirigente opositor Jeremy Corbyn, del Partido Laborista (y los ministros principales de Escocia y Gales, así como de Sadiq Khan, alcalde de Londres) alegan, aparte de muchas ventajas comerciales, como virtudes progresistas –más aún después del asesinato de la diputada laborista Jo Cox, en manos de un fanático nacionalista y xenófobo– el ser parte de la Europa Unificada y contra la derecha xenófoba que está por el NO. Sin decir que las tareas de cerrar las fronteras y expulsar a los inmigrantes –incluso a los que por ayuda humanitaria las mismas leyes europeas indican que deberían brindar asistencia– las realiza la Europa Unificada; que hasta firma tratados y entrega millones de euros al gobierno semi-fascista de Erdogan de Turquía para que impida, a lo que dé lugar, la inmigración siria, iraquí y afgana.
Pero los problemas de los trabajadores y la juventud; como son los salarios, las condiciones de trabajo, el desempleo, la súper-explotación de la juventud, la marginación y la discriminación de los inmigrantes y de los hijos ya nacidos en Gran Bretaña, no van a cambiar estando adentro o afuera de la Unión Europea. El argumento de que estar dentro de la Unión Europea combate el fascismo xenófobo, olvida que en Francia, Alemania, Holanda, la extrema derecha no para de crecer y que en Austria casi gana las elecciones.
Para los trabajadores británicos, como para el resto de los trabajadores de Europa, la salida del laberinto europeo está en manos de ellos mismos, y no pasa por apoyar a tal o cual proyecto patronal, sino por la lucha –como acaban de realizar los trabajadores franceses–, buscando una salida de fondo, una salida política que cambie radicalmente el sistema. Para luchar por el poder obrero los trabajadores deben construir su partido obrero revolucionario e internacionalista que unifique a la clase obrera europea, y luche por el poder y por unificar a Europa partiendo de las necesidades, ya no de los empresarios, sino de los trabajadores mismos.

Ni países burgueses aislados, ni uniones de estados capitalistas
Sólo la lucha de los trabajadores derrotará los ajustes y frenará al fascismo luchando por el poder obrero
Por un Gobierno Revolucionario de los Trabajadores británicos
Por una Federación -libre y voluntaria- de Repúblicas Obreras y Socialistas de Europa

MAS (Rusia)                                                LCT (Argentina)

Comité Organizador por una
        INTERNACIONAL COMUNISTA OBRERA Y REVOLUCIONARIA

domingo, 1 de mayo de 2016

Editorial:
Lo que el kirchnerismo nos dejó

El Gobierno de los Kirchner, y el kirchnerismo como movimiento político-ideológico, sólo fue posible por la crisis económica que se dio a fines de los años 90 y principios del 2000. El estallido de finales del 2001 cerró un ciclo político. De todos los políticos patrones Kirchner fue el que mejor lo interpretó. Parte de eso es el juzgamiento a los militares para tener popularidad pero también porque, como el 2001/02 demostró, en la situación política que había quedado el ejército no le servía para las tareas represivas internas. Había que tener una política para reconciliarlo con la sociedad. La salida de la convertibilidad y el efecto rebote de la economía después de casi cinco años de retroceder, junto al boom de los commodities, principalmente la soja, le permitió al Gobierno de Kirchner tener un desarrollo económico como nunca antes había habido, pero que en menos de 5 años se agotó el crecimiento.
Fue, paradójicamente, en el momento que se empezaba a entrever con mayor nitidez el retroceso o agotamiento económico del 'modelo' -fin de superávit gemelos y estatización de las Afjp para conseguir fondos, mayores retenciones a las patronales del agro- que se fue imponiendo el discurso o la ficción 'nacional y popular' para enfrentar a los opositores situados políticamente a la derecha. Pero también sirvió ese discurso para hacerle creer a importante sectores de los trabajadores otra ficción; que puede haber desarrollo nacional en un país capitalismo semi-colonial. Pero no solo no hubo desarrollo industrial importante, sino que tampoco en diez años no hubo una sola conquista obrera. Más aún, se retrocedió cuando por decreto Cristina Kirchner quitó la doble vía de indemnizatoria en accidente de trabajo. Y no solo eso, sino que de los cientos de miles de millones de dólares que como nunca antes ingresaron al país, solo hubo migajas en planes sociales y asignaciones por hijo y embarazo para los sectores empobrecidos, pero no hubo cambios estructurales que al menos achicara la brecha de desigualdad entre las clases. Lejos de ocultar estas cuestiones, frente a sectores de trabajadores que se dicen kirchneristas, con tal de hacer unidas de acción anti-Macri, los socialistas revolucionarios no debemos olvidar nada.
Y no sólo el kirchnerismo no pudo mantener los puestos de trabajo, y el nivel salarial del 2008, sino que en el segundo mandato de Cristina, mientras sus partidarios desaforados gritaban “tenemos patria”, empobrecieron más aún a cada vez más crecientes franjas de trabajadores. Al punto que no querían  da a conocer las cifras de pobreza. (Y los empresarios la pasaron muy bien…por supuesto). Queda decir que en los últimos meses se endeudaron a futuro desesperados para llegar a las elecciones, que igualmente perdieron. Este es un somero balance del kirchnerismo y por pequeño sea no hay mucho más por analizar.


El gobierno de Macri, y el carácter de su régimen bonapartista de derecha, es débil para las tareas que la burguesía y el imperialismo le exige llevar adelante, porque para eso depende del PJ-FPV, y de alianzas parlamentarias; y, fundamentalmente, su debilidad está en que la clase obrera no fue derrotada en el período anterior. Su carácter bonapartista no sólo se explica porque pudo encolumnar a todos los sectores de la clase patronal detrás de su proyecto de ajuste, acompañados por la burocracia sindical; sino también porque amplios sectores de la población, incluso gran parte de los que votaron a Scioli, debido al desastre kirchnerista, naturalizaron la necesidad del ajuste tarifario e incluso los primeros meses de los despidos en estatales. Pero esto ya está cambiando rápidamente.
POR UN PRIMERO DE MAYO DE LUCHA
HUELGA GENERAL PARA DETENER EL AJUSTE MACRISTA
POR UN CONGRESO OBRERO DE DELEGADOS DE BASE PARA IMPONER UN PLAN DE LUCHA
Los empresarios (especialmente los de los medios de comunicación) nos dicen que el 1 de mayo es “el día del trabajo”, y como el resto de los políticos patronales (entre ellos los peronistas), nos dicen que es un día festivo, es decir un día para quedarse en casa haciendo un asadito. Mentiras! El 1 de mayo es un día donde los trabajadores del mundo entero nos reconocemos como parte de una sola clase. Y también para conmemorar el asesinato, a manos de la justicia, y los empresarios norteamericanos, de 5 obreros anarquistas (y tres obreros más que recibieron cadena perpetua) en 1886. Se conoce éste infame caso como “Los mártires de Chicago”. Y las luchas mundiales que se establecieron el 1 de mayo, a partir de que la Internacional Socialista la impulsa, sirvieron para que la conquista de las 8 hs se extienda por el mundo.
En Argentina las conquistas que ganamos en el siglo pasado hoy desaparecen ante la ofensiva de los patrones, al igual que en de mundo entero y con la complicidad de la burocracia sindical. Y los empresarios intentan salvar sus ganancias haciendo que sean los trabajadores los que paguemos las consecuencias de la crisis de su sistema mundial. Así están Siria, Yemen o Ucrania hundidas en la guerra civil! Francia está en lucha contra la precarización, y España, Portugal o Grecia sus economías están en la lona, como casi todos los países de África, Asia y Latinoamérica. En Argentina el gobierno golpea a los trabajadores con aumentos de todo tipo: el colectivo aumento un 100%, hubo aumentos en la luz y el gas de hasta 300%, etc. Y encima desatan una ola de despidos y represiones! Por eso mismo en los primeros tres meses los pobres aumentaron 1.400.000. El kirchnerismo dice que se opone al ajuste pro-imperialista, pero los hechos muestran otra cosa, porque dirigiendo muchos sindicatos nada hace contra el ajuste. En realidad saben que el ajuste es impopular y quieren ponerse al frente del descontento para maniobrar mejor la situación y que no se vaya de las manos, y capitalizarlo políticamente. Pero en Santiago del Estero y en Santa Cruz es el kirchnerismo el que aplica el ajuste y reprime a los docentes y los petroleros. Y en Tierra del Fuego es el kirchnerismo el que metió presos a los docentes y camioneros por luchar. Allí está la “resistencia con aguante” de la que hablan los kirchneristas! Metiendo presos a los luchadores! Frente a la crisis los burócratas sindicales trabajan como delegados de los intereses patronales, no de los intereses de los obreros. Debemos exigirles la Huelga General para derrotar el ajuste. No palabras y actos -como el del 29 de abril para que nos pongan la marchita peronista- sino lucha.
Pero sabemos que por más que los dirigentes de las CGT’s y las CTA’s realicen una huelga será un paro dominguero y no una lucha sistemática para frenar o derrotar el ajuste. Entonces, para enfrentar al gobierno y a las maniobras de la burocracia sindical, y para frenar el ajuste hay que convocar a un Congreso Obrero de Delegados de Base (sobre la base del No pago de la deuda externa!, Salarios que cubran el costo de la canasta familiar!, Trabajo para todos-Ningún despido!, Nacionalización bajo control obrero de todas empresa que cierre o despida!, Libertad y desprocesamiento de todos los luchadores! etc.) donde participen las centrales sindicales movimientos de trabajadores desocupados y partidos de la clase que están contra el ajuste para votar un plan de lucha e imponer una Huelga General hasta derrotar al gobierno.

Marcelo Ríos
¿Ley anti-despidos?
Sólo la lucha y la organización obrera frenará a Macri

El FIT -el frente electoral que componen el PTS, PO e IS- de la mano de hacer fracasar el Encuentro Obrero del 5 de marzo, presentó en el Parlamento un proyecto de Ley contra los despidos. El PJ-FPV y el Frente Renovador y otros presentaron otras leyes también, supuestamente, contra los despidos.
La diputada del PTS (FIT) Mirian Bregman terminó di-ciendo que si no se votaba la Ley que presentaban -y ya no se votó en Comisión- llamarían a votar a la que hubiera. Pero el proyecto que presentaron en diputados los sectores ligados a la CGT no prohíben los despidos sino que hablan de una doble indemnización donde no se incluye las PYMES (empresas de hasta 200 puestos) que son lejos la mayoría de las empresas y las que más trabajadores tienen, ni los gobiernos provinciales serían afectadas por esa ley. Mientras en el senado ya se votó el proyecto de FPV de doble indemnización y sólo por 180 días. Esto es, se trata de dos leyes que casi nada cambian. Y siempre está la posibilidad de que lo vete Macri algo que ya anunció.
En los últimos días Macri logro partir al Frente Renovador arreglando con un sector que responde directamente a Massa, porque ambos coinciden en que esa Ley es un obstáculo para crear trabajo. No se podía esperar menos de los políticos patronales. Pero Massa remendó un poco su frente y unió ambos proyecto. Y ahora, como parte de los mismo, impulsan también el “proyecto joven” proyecto macrista que consiste en quitarles impuestos a los empresarios que tomen personal de 18 a 24 años.
En definitiva el FIT, que fue “vanguardia parlamentaria” para impulsar la ley anti-despidos los “convenció” a los peronistas y estos lavaron tanto la idea y la licuaron a tal punto que hoy más que una ley anti-despido parece ser una ley para darle tiempo político al macrismo, durante 180 días, para que tome aire y vuelva al ataque a partir de octubre. Pero el gobierno ya decidió que vetará esa Ley, y aunque no lo haga ella ya es inofensiva. Más aún, apuestan a que se vote o no esa ley de despidos con doble indemnización, bajaran a los empresarios los costos laborales, y a eso le llaman leyes por el empleo. Y todo esto con la clase obrera desmovilizada no solo por el rol de la burocracia sindical sino también porque las principales fuerzas del FIT han tenido una política desmovilizadora. Que esto haya sido consciente o inconsciente es secundario, porque lo cierto es que la política privilegiada del FIT es confiar en la lucha parlamentaria. Lo que también corre para el PO que ahora dice estar por la lucha extra parlamentaria pero no propone nada, ni la realización de un nuevo Encuentro Obrero, ni siquiera, el 26 de abril, a tres días del acto de la GCT y la CTA no la denuncia como cómplice ni le exigía la Huelga General hasta derrotar el ajuste. Solo dice que va a concurrir en columna independiente. Eso es; la columna puede ser “independiente” pero la política es de seguidismo a los que están haciendo pasar el ajuste.

Marcelo Ríos
Visita de Obama a Cuba:

El imperialismo de los EE.UU. cambia su política; el castrismo no, sigue restaurando el capitalismo en Cuba

La revolución cubana fue durante mucho tiempo la revolución que guio a la mayoría de los luchadores en el mundo y principalmente en América Latina. Era el gran ejemplo a seguir, tanto es así que en las décadas del ’60 y ’70 miles jóvenes perdieron sus vidas tratando de repetir la experiencia de la revolución cubana.
La lucha guerrillera no es un método obrero, es un método utilizado preferentemente por la clase media radicalizada. El triunfo de la revolución cubana sólo fue posible por la combinación de la crisis económica, de la crisis del régimen sanguinario de Fulgencio Batista, de lucha guerrillera encabezada por Fidel Castro y de la huelga general de masas que a último momento aisló aún más al gobierno.
En el contexto de la guerra fría, el triunfo de la revolución cubana, originó una airada respuesta del imperialismo norteamericano. Los ataques, sabotajes y atentados, y la fracasada invasión contrarrevolucionaria de bahía de Cochinos, provocaron una repuesta revolucionaria de las masas cubanas. En 1961 Fidel Castro declaró el inicio de la revolución socialista en Cuba, y los grandes capitalistas y las empresas transnacionales fueron expropiados.
Pero, más allá de los que haya dicho Castro y los stalinistas por el mundo, y repitan los periodistas burgueses; la estatización de los medios de producción no es en sí mismo sinónimo de socialismo, o de revolución socialista. Porque a diferencia de la Revolución Rusa -o Revolución de Octubre-, en Cuba no hubo partido obrero marxista y revolucionario, como fue el Partido Bolchevique, ni fue la clase obrera la vanguardia de la lucha ni surgieron organismos de poder como fueron los Soviet. Y al no tener un partido marxista revolucionario (el factor subjetivo –dirección/consciencia- es determinante) al frente del proceso, no se dieron los revolucionarios cubanos la orientación de construir organismos obreros para ejercer el poder y sin dichos organismos no hay democracia obrera: no hay poder de clase. Y pasado el fulgor revolucionario el régimen de partido único se empezó a burocratizar ganando cada vez más espacio el stalinismo que respondía a la burocracia de la URSS, con su concepción de “socialismo en un sólo país”.
Pero igualmente la revolución cubana fue muy importante, fue la primera y única revolución que expropió a la burguesía en América Latina, y creo un estado semejante a los otros estados donde se expropió (URSS, China, Yugoslavia, etc., etc.) por eso fue correcto llamarlo un Estado Obrero Burocratizado. Todo esto a escasas 90 millas del imperialismo norteamericano, el más fuerte del mundo. Y aún con la conversión stalinista de Fidel Castro, en 1966, desde La Habana se impulsó la conferencia Tricontinental y la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, y en 1967 creó la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), como organismos encargados de impulsar la lucha anti-imperialista en América Latina y los países del tercer mundo. Pero todo eso se abandonó prontamente con el fracaso de la guerrilla foquista en Bolivia y el asesinato del Che Guevara en 1967, poniendo fin a la etapa de apoyo de Cuba a los movimientos guerrilleros en América Latina. A partir de ese momento, el castrismo hizo un giro en su política, ya no apoyaba los movimientos revolucionarios sino que buscaba aliados entre militares de izquierda o movimientos nacionalistas burgueses. En ese marco no es de extrañar que al Sandinismo le aconsejaron no expropiar a la burguesía en Nicaragua o al Farabundo Martí no tomar el poder en El Salvador, o que hayan apoyado al PRI en México y a Carlos Andrés Pérez en Venezuela en los años ‘80.

Cuba logro sobrevivir al bloqueo del imperialismo norteamericano durante las casi tres décadas siguiente, entre otros factores, por la “ayuda” soviética. La isla por sí sola, a pesar del sacrificio heroico de su pueblo, no podía resistir a más grande potencia imperialista. Desde 1961 hasta 1989, la burocracia del Kremlin apoyó a Fidel Castro con petróleo, tecnología, armas, alimentos y precios subsidiados. Este “ayuda” soviética, vital para la economía de la isla, no fue desinteresada. Los burócratas rusos apoyaron a Castro con el objetivo que éste moderara su política y se transformara en un aliado internacional de la ex URSS. O sea, para que llevara una política contrarrevolucionaria.
Después del derrumbe de la exURSS y de los Estados Obreros Burocratizados de Europa del Este, en 1989/91 y con el pretexto de la sobrevivencia de la revolución, la burocracia cubana inició con firmeza una apertura hacia el capitalismo. Todo eso se escondía detrás de discursos de Fidel Castro a favor de la “patria socialista”, pero se estaban operando cambios graduales, inspirado en el modelo chino y vietnamita, de un lento pero firme proceso de restauración capitalista bajo la férrea mano de la burocracia del Partido Comunista de Cuba.
Esto fue lo que se denominó el “período especial” en los primeros años de los ‘90, que fue de grandes penurias para las masas cubanas. Fue el período en donde hizo falta de todo, mientras los burócratas cubanos recorrían el mundo tratando de convencer a los capitalistas para que invirtieron en la isla. La necesidad apremiante de conseguir capital y materias primas para vencer el hambre, fue la justificación ideológica de estos primeros pasos balbuceantes hacia el capitalismo.
Este proceso de restauración capitalista trajo los primeros cambios políticos, como las reformas a la Constitución en 1995, en donde se introdujo el concepto de propiedad privada. Asimismo, se aprobó, entre otras leyes importantes, la Ley 177 sobre Inversiones Extranjeras, el Decreto 162 sobre Aduanas y el Decreto 165 sobre la creación de Zonas Francas y parques Industriales.
En la medida en que iniciaba un lento pero firme retorno a la economía capitalista, también se reprodujeron las mismas lacras sociales que la revolución había erradicado. Con el auge del turismo ha resurgido la prostitución, los clubes nocturnos y cabarets que el mismo Fidel Castro había clausurado al inicio de la revolución, por considerarlos una afrenta para los cubanos. Pero ahora todo eso, como es son una necesidad para el turismo de Europeos, canadienses y norteamericanos, es visto con buenos ojos y buscan justificarlo.
Antes del triunfo de la revolución en 1959, Cuba vivía esencialmente del turismo y la venta de azúcar. Ahora, el castrismo pretende salir de la bancarrota entrando al mismo camino. La lógica es de hierro, ya lo previó León Trotsky en La revolución traicionada, al analizar a la burocracia stalinista. Esta hará cualquier cosa, hasta llevar nuevamente a Cuba a ser una semi-colonia pobre, antes de perder sus privilegios de casta. Pero nunca impulsará la revolución socialista mundial, porque eso es inclinar la balanza en favor de la igualdad, y la burocracia stalinista que se dice “comunista”, no era ni es para nada comunista.
La reciente vista de Obama a Cuba, tras la reapertura de la embajada norteamericana el año pasado, marca el cambio de la política del imperialismo que no quiere quedarse sin el negocio de la restauración capitalista en la isla, pero en esto no hay ningún cambio en la burocracia castrista. Hoy el levantamiento del bloque económico, que sólo era llevado adelante por dos países (EE.UU. e Israel), no significa nada más que el aceleramiento de la restauración capitalista. O mejor dicho; el más rápido desarrollo capitalista de Cuba.
Mientras tanto el imperialismo norteamericano y la naciente burguesía cubana, surgida de las entrañas de la burocracia castrista, buscan el recambio más conveniente ante la inminente desaparición física de Fidel y Raúl Castro, y de toda la generación que encabezó la revolución.
Sin embargo no todo es cielo despejado para la burguesía y la burocracia castrista. Hay un actor que como un tigre está agazapado esperando el momento de saltar; nos referimos a los gusanos cubanos en el exilio que reclaman la indemnización sobre sus bienes expropiados (y la indemnización por décadas de lucro cesante, que se trata de miles de millones de dólares) que esperan el momento para volver, porque saben que el imperialismo de ellos no se van a olvidar y saben también que cuanto más semi-colonial y pobre sea Cuba más necesitará de la ayuda Norteamericana y más fuerza tendrá EE.UU para imponer condiciones. Y esto entrará en contradicción y posible colisión con la burguesía castrista en la isla.
Los socialistas revolucionarios de la LCT no tomamos partido por ninguno de estos bandos, porque ambos son pro-capitalistas, pero si hubiera una invasión norteamericano o una guerra civil entre la burguesía gusana y la burguesía castrista no dudaremos en situarnos en el campo militar de ésta última pero manteniendo total independencia política para luchar por una salida obrera y socialista. Porque, la misma historia de Cuba lo demuestra, sólo la clase obrera construyendo una dirección revolucionaria sacará del atraso y la opresión imperialista a Cuba, y a todos los países semi-coloniales del mundo.
Sin embargo no todo es cielo despejado para la burguesía y la burocracia castrista. Hay un actor que como un tigre está agazapado esperando el momento de saltar; nos referimos a los gusanos cubanos en el exilio que reclaman la indemnización sobre sus bienes expropiados (y la indemnización por décadas de lucro cesante que se trata de miles de millones de dólares) y que esperan el momento para volver, porque saben que el imperialismo de ellos no se van a olvidar y saben también que cuanto más semi-colonial y pobre sea Cuba más necesitará de la ayuda Norteamericana y más fuerza tendrá EE.UU para imponer condiciones.  Y esto entrará en contradicción y posible colisión con la burguesía castrista en la isla.

Los socialistas revolucionarios de la LCT no tomamos partido por ninguno de estos bandos, porque ambos son pro-capitalistas, pero si hubiera una invasión norteamericano o una guerra civil entre la burguesía gusana y la burguesía castrista no dudaremos en situarnos en el campo militar de ésta última pero manteniendo total independencia política para luchar por una salida obrera y socialista. Porque, como la misma historia de Cuba lo demuestra, sólo la clase obrera construyendo una dirección revolucionaria sacará del atraso y la opresión imperialista a Cuba, y a todos los países semi-coloniales del mundo.

sábado, 8 de agosto de 2015

Votemos críticamente al FIT o al MAS

El próximo domingo 9 de agosto se realizarán las Primarias Abiertas, Simultaneas y Obligatorias (PASO). Se trata de elecciones internas -para elegir presidente, gobernadores, diputados, diputados al Parlasur, etc., etc.- de cada partido, o frente político, para posteriormente, en octubre, realizar las elecciones reales, entre los ganadores de éste domingo, y de allí saldrá el presidente (a menos que no supere el 40 por ciento de los votos o que no tenga una ventaja de 20 puntos con el segundo, sino deberá ir a un balIotage) y los gobernadores, diputados, etc.
Pero las PASO, que se anteponen a las elecciones reales, se trata de una mala copia de las primarias norteamericanas, donde cada partido burgués elige sus candidatos. Una de las diferencias, entre tantas otras, es que acá son obligatorias y que todos los partidos también tienen que presentarse a elecciones aunque tengan una sola lista. Esto último parece absurdo pero no lo es, porque lo que busca la ley kirchnerista, y la oposición patronal que la apoyó, es proscribir a todos los partidos o frentes políticos que no superen el 1,5 por ciento (unos 500 mil votos), de esa forma los partidos más pequeños, que no pasen las PASO, no pueden presentarse a las elecciones reales.

La disputa electoral se da en el marco del agotamiento del plan económico kirchnerista, lo que estos llaman "el modelo", que sólo se sostiene gracias a que hace más de un año vienen pateando los problemas más importantes para después de las elecciones presidenciales. Y a su vez éste agotamiento empalma con la caída del precio internacional de los productos agrarios -como la soja, el trigo, el maíz, etc.- y la actual crisis brasilera, principal comprador de productos manufacturados. Por supuesto que todos los candidatos presidenciales, con posibilidades de ganar (Scioli, Macri, Massa y hasta la “progresista” Stolbizer), dicen que de la crisis se va a salir con un plan económico de medidas gradualistas. Pero todos plantean pagar la deuda externa (y a los fondos buitres), bajar la inflación, reducir el déficit fiscal, salir del cepo cambiario -lo que hoy significa devaluar el peso-, aunque todos saben que eso no será indoloro, y que dichos dolores no lo van a sentir precisamente los empresarios. Todo lo contrario, a los empresarios, el futuro gobierno, sea de cualquiera de estos cuatro candidatos principales, se los tendrá como reyes porque lo que se está buscando es que se invierta después de tres años de caída de la inversión, o sea, que éstos tengan más márgenes de ganancias que las que hay actualmente. Como se ve, los empresarios fueron y serán los grandes ganadores del período peronista-kirchnerista.

La clase trabajadora también tiene sus propios partidos y candidatos. Está el MST con la fórmula Bodart-Ripoll; el MAS con Castañeira-Ayala; y el FIT, con dos listas: la de Altamira (PO) y Giordano (IS), y la lista -del PTS- de Del Caño y Bregman.
El MST viene haciendo eje de su campaña la orientación por la unidad de la izquierda hasta con Unidad Popular de De Gennaro, y otras fuerzas centro-izquierdistas como la de Zamora (AyL), todas estas fuerzas políticas son manifiestamente enemigas de la lucha por la emancipación del proletariado, o sea, de la revolución y el socialismo. Descartando a estos ultra-oportunistas electoraleros, que se dicen socialistas, sólo quedan el FIT y el Nuevo MAS -y correctamente éste último no avala las PASO- con una orientación desde los intereses de la clase trabajadora.
Por esto llamamos a votar al FIT o al Nuevo MAS porque son las dos únicas listas que -más allá de muchas críticas que se les pueda hacer- no plantean una orientación de colaboración de clases, sino que se sitúan en el plano de una salida política de la clase trabajadora. Pero al mismo tiempo nuestro apoyo se trata de un voto crítico, porque principalmente el PO e IS, pero también el PTS y el Nuevo MAS (y al igual que el MST), plantean en su agitación política -tanto gráfica como en la radio y la TV- que en el voto a ellos está la solución a los grandes problemas que tienen los trabajadores y el país; reiterando, una y mil veces, que si los votan a ellos la crisis la van a pagar los capitalistas. Pero decir esto es crear una doble falsa ilusión en los trabajadores; la primera es que en el marco de la democracia patronal está la salida; y la segunda falsa idea, es que es posible que en el capitalismo la crisis la paguen los empresarios. Nada de eso es así, y a los trabajadores hay que hablarles claramente para que los sectores más avanzados tomen conciencia de las tareas que tienen por delante.
Para terminar con la desocupación, el hambre y la miseria, la clase obrera debe conquistar el poder y ejerciendo ese poder imponerle las condiciones a la burguesía. Esa es la única forma de que la crisis, y los ajustes, lo paguen los capitalistas.

Votemos críticamente al FIT o al MAS
y
Sigamos en la lucha,
enfrentando el ajuste y la explotación capitalista, por la construcción de un verdadero
Partido Obrero, Revolucionario y Socialista