viernes, 20 de octubre de 2017

A dos meses de la desaparición de Santiago Maldonado: ¡Por una Comisión Investigadora Independiente para saber qué pasó con Santiago!,¡Fuera Macri-Bullrich!

Este domingo será el segundo mes sin saber dónde se encuentra Santiago Maldonado. El gobierno, acorralado por las pruebas que van saliendo a la luz, la presión nacional e internacional y las elecciones que se vienen, maniobró para salvar su imagen: saco al juez Otranto del caso, pusieron una recompensa por una suma millonaria por Santiago, etc. Pero no podemos hacernos ilusiones con la justicia del estado capitalista que juzga a favor de los empresarios y ricos. El gobierno y el Estado es el responsable directo de la desaparición del compañero, por eso pongan al juez que pongan, siempre será un títere de Macri.
Por eso es fundamental la puesta en pie de una Comisión Investigadora Independiente, con miembros de organizaciones de Derechos Humanos, organizaciones obreras y prestigiosos intelectuales y abogados, y miembros la cultura, para recolectar todas las evidencias y dictaminar quien es el culpable de cara a las masas.
Pero tampoco podemos dejar de denunciar los casos de Jones Huala y de Agustin Santillan. El primero es un lonko Mapuche que fue arrestado ilegalmente por el gobierno por cargos por los que había sido sobreseído para extraditarlo a Chile. Es por el que Maldonado se solidarizó. ¡Luchar contra la extradición y por la liberación de Jones Huala es continuar con la lucha de Maldonado!
También, Agustín Santillan es un dirigente Wichi que fue encarcelado y acusado falsamente de participar de un robo, junto con los compañeros Wichi Hugo Delgado y Roberto Frías. Hoy están presos en su natal Formosa, gobernada por el kirchnerista Insfran, que los persigue de la misma manera que Das Neves persigue a los Mapuches. Todo gobierno ha perseguido a las comunidades indígenas que reclaman su reconocimiento.  Hay que mantener viva la lucha de los pueblos originarios y contra la represión del Estado.
Para poder llevar estos reclamos a los hechos concretos necesitamos a la clase obrera movilizada. Como lo han demostrado las anteriores marchas, no podemos esperar a marchar confiando que la exigencia esclarecerá donde está Santiago, porque esa exigencia hoy por hoy cae en el mismo Estado que lo desapareció y que continua con la represión de los pueblos originarios, que reprime las marchas por Santiago infiltrando provocadores policiales. Por eso es necesario medidas de fuerza de los trabajadores, confiar en nuestras fuerzas, para así doblegar las fuerzas en nuestro favor. Y para eso necesitamos un Congreso de Delegados de Base, abierto a todas las tendencias obreras que estén contra el ajuste y su represión (y también que les exija a los sindicatos a luchar, desenmascarando a los que dicen que sí pero no quieren enfrentar el ajuste) y luchar por todo reclamo obrero. Para derrotar a Macri y su plan de super-explotación, desocupación y miseria. Y también por la puesta en pie de una Comisión Investigadora Independiente con representantes de los DDHH y del movimiento obrero, y personalidades independientes de la cultura.

                                              
    ¡Súmate a militar en la Liga Comunista de los Trabajadores!

¡Por el derecho de la auodeterminación del pueblo catalán!


La crisis del capitalismo mundial, y en ese marco el de la Comunidad Económica Europea en particular, sacude el sistema de Estados mundial. Lo vimos en Escocia donde resurgió un movimiento nacionalista separatista a raíz del abandono de la zona Euro por parte de Gran Bretaña. Pero es el caso de Cataluña el más significativo porque allí no sólo está en juego el derecho democrático de auto-determinación de los pueblos, sino que también le abre la puerta a la caída de la transición, del Régimen de 1978 y sus instituciones (pactada por monárquicos, liberales-conservadores del PP, socialdemócratas y stalinistas, que no contemplaba una España plurinacional), y que conllevaría a la desaparición del Estado Español tal como lo conocemos.
Pero los catalanes, que es el nacionalismo que desde hace poco más de una década viene picando en punta y dejando en posición casi conservadora al nacionalismo vasco, no son precisamente un pueblo pobre y económicamente explotado por el Estado Español, no, al igual que los vascos, no son nada de eso. Se trata de la economía más dinámica de España, cuya burguesía y clases medias no quieren pagar los costos de una España en crisis. En cierto sentido la situación se parece a la del Norte de Italia, con su Liga Lombarda, que, en los años ’90, no quería cargar con el costo del sur agrícola y más pobre de Italia. Pero sólo en cierto sentido, porque al mismo tiempo Cataluña es una nacionalidad real y no lo es el norte de Italia.
Sin embargo, esa situación no cambia el hecho de que no se trata de un reclamo obrero ni del pueblo pobre, que son estos los sectores que más van a sufrir la separación porque eso conlleva automáticamente la salida de la CEE y la pérdida del comercio, al menos por un tiempo, con el resto del Estado Español. Y dejar de pagar tributo al Estado Español no va a compensar la crisis, que, por supuesto, la descargaran sobre los trabajadores y el pueblo pobre, de igual forma en Estado Español que ya no contaría con los recursos económicos catalanes.
Todo esto se combina con la actitud opresiva y represiva del Estado Español (de la monarquía, el gobierno de Rajoy, con el apoyo socialdemócrata) que no les permite decidir a los catalanes sobre su autodeterminación. Lo que da una situación de mayor legitimidad al reclamo nacionalista catalán, de la burguesía y las clases medias, que va más allá de la autodeterminación planteado directamente la independencia.
Este 1 de octubre se convoca a un plebiscito en Catalunya por su autodeterminación, y el Estado Español está buscando, por todos los medios, que no se pueda realizar. Una posición marxista principista debe tomar los dos aspectos, la situación de opresión nacional poniéndonos siempre del lado de la nación oprimida, y al mismo tiempo los intereses de la clase obrera. Y, como no somos nacionalistas -porque el nacionalismo siempre conlleva los intereses de la burguesía-, también hay que tener en cuenta, junto a los intereses del proletariado catalán, los intereses del proletariado del Estado Español. 

● Por el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán – Enfrentemos y derrotemos la represión del Estado Español – En defensa de los derechos civiles y contra las reformas laborales del 2010 y 2012, todos a la huelga general del 3 de octubre convocada por la CGT de Catalunya.
● Formemos Comités Obreros en todo el Estado Español, y Comités de autodefensa contra los provocadores policiales y las bandas fascistas españolistas.
● No a la independencia – Por la unidad del proletariado del Estado Español para tirar abajo ese régimen monárquico/democrático-burgués explotador y opresivo, e instaurar un Gobierno Revolucionario de los Trabajadores, y una Federación, libre y voluntaria, de Repúblicas Obreras y Socialistas en toda la Península Ibéricas. En el marco de la lucha por una Federación -libre y voluntaria- de Republicas Obreras de Europa.
● Por la construcción de un Partido Obrero, Socialista, Revolucionario e Internacionalista en todo el Estado Español -con publicación en todos sus idiomas-, para la lucha por la revolución 
proletaria y el socialismo mundial.



  CO-ICOR (Comité Organizador por la construcción de una Internacional Comunista Obrera y Revolucionaria)




Autodeterminación y represión en Cataluña


Tras el referéndum del 1ro de Octubre, que fue duramente reprimido por el Estado español, pero que igualmente se calcula que votó casi el 60 por ciento de los catalanes, y una gran mayoría a favor de la independencia. Mientras el Rey, el Gobierno de Rajoy y los partidos españolistas cierra filas defendiendo la unidad a la fuerza, el presidente catalán Puigdemont evita responder si declaró la independencia o no, demostrando el carácter cobarde de la burguesía, que no toma medida para impedir la ida de capitales, y que por esto mismo no quiere ir hasta las últimas consecuencias.    
Mientras tanto el Tribunal Constitucional (TC) del Estado español declaró, por unanimidad, inconstitucionalidad y nula la ley del referéndum aprobada por el Parlament de Cataluña el pasado 6 de septiembre. El fallo, adoptado por unanimidad por este tribunal, acepta el recurso del Gobierno de Mariano Rajoy contra la norma aprobada por el Parlament, que motivó la posterior convocatoria del referéndum el 1ro de Octubre. Lo que dió pie a la amenaza de intervención a Cataluña del Estado español, si el próximo jueves no retrocede el gobierno catalán. 
Al mismo tiempo, y como parte de esta ofensiva política y jurídica del Estado español, los dirigentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, y Òmnium Cultura, Jordi Cuixart, han sido encarcelados sin derecho a fianza, según la orden la jueza de la Audiencia Nacional, acusados del delito de “sedición” para lograr la independencia de Cataluña.
Se vienen realizando grandes movilizaciones en Cataluña. Pero frente a este atropello, a los mínimos derechos democráticos de todo pueblo, a elegir su destino, la clase obrera española no puede mirar para otro lado. También tiene que movilizarse y exigir a la UGT y la CC.OO una huelga general y un plan de lucha que unifique las reivindicaciones políticas y económicas; contra la monarquía y el gobierno explotador y opresor de Rajoy. 
 
Abajo la monarquía y el capitalismo:
● Contra los ajustes y las reformas laborales
● Por el derecho a la autodeterminación de los pueblos
● No a la represión, libertad a los presos políticos
● Por la Huelga General
● Por una República Obrera y Socialista en una España plurinacional


M.R


Centenario de la Revolución Rusa: Trabajadores, mujer y juventud, un solo puño revolucionario


Para contextualizar la Revolución Rusa y sus logros debemos tomar en cuenta varios factores de principios del siglo XX. La segunda fase de la revolución industrial eclosiona de manera sistemática en la 1ra Guerra Mundial. Los mercados del mundo quedan repartidos en los trusts y cartels. La Europa imperialista deposita fuertes inversiones e intereses en la vieja Rusia zarista la cual entraría como furgón de cola en la gran contienda. Los resultados de su entrada serian catastróficas para el mismo régimen. En la atrasada Rusia convivía un modo de producción cercana al feudalismo con ciudades populosas de gran crecimiento industrial. Las distorsiones económicas, la hambruna y el malestar del campo iban hacia las ciudades y viceversa. Los levantamientos populares por el pan, la tierra y la paz se transformarían en consigna y allí el Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky supo plantar su bandera programática. 
 El 7 de Noviembre de 1917 (o 25 de Octubre en el calendario Juliano), El Comité Militar Revolucionario de Petrogrado bajo la dirección política del Partido Bolchevique oficializa la toma del poder contra el gobierno provisional de Kérenski. Con su caída nacería el primer Estado Obrero del mundo. Su defensa incondicional produciría una guerra civil en su contra, financiada y dirigida por los agentes guerreristas y su veintena de ejércitos. Muchos de ellos se habían enfrentado en la 1ra Guerra Mundial. Esta santa alianza imperialista seria barrida por el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos.
 Para el año 1919 todos los partidos proletarios que defendían el nuevo régimen constituyen la Internacional Comunista. Tres años después se crea oficialmente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas que sostendría la Constitución más progresiva de la humanidad en derechos populares. 
 Su esencia hizo verdad la lucha contra la propiedad privada en las ciudades y el campo. Con ella se erigió una fuerte planificación y nacionalización de los recursos económicos. La gran industria, la banca y el comercio pasarían a manos del Estado Obrero y sus organismos de control político. En todos los organismos estatales había una fuerte paridad entre hombres y mujeres. El caso puntual de la mujer es evidenciada por su gran participación militante. Ellas se postulaban y eran elegidas en estos organismos redoblando su compromiso con la causa socialista. Sabían que su emancipación cotidiana iba estrechamente ligada a la lucha contra la explotación en general. La democracia obrera era un hecho irrefutable y la mujer su baluarte junto a la juventud. Totalmente impensado y repudiado en el resto del mundo burgués de su época y la actualidad. 
Las familias soviéticas también sentirían las manos generosas del régimen socialista. El derecho al merecido descanso laboral y el justo salario, el matrimonio civil y el divorcio, el aborto, la constitución de importantes guarderías populares, la cultura, arte y deporte serian fuertemente promocionadas y defendidas. A su vez se destacó el avance contra el analfabetismo y su erradicación por acertadas políticas educativas. A este proyecto integrador y emancipador también le sumarian los campos de la salud, tecnología y ciencias.

Una necesidad histórica  
La construcción de fuertes partidos proletarios bajo el legado Bolchevique 

 En la actualidad la crisis del capitalismo sigue su curso marcada por unas contradicciones sin precedentes. El creciente desarrollo del capital especulativo y el estallido de las tasas subprime/hipotecarias en el 2008 en EE.UU. supuso para el mundo la acentuación regresiva del desarrollo de las fuerzas productivas. La burguesía con el control del Estado intenta de mil formas salvar sus propias empresas y ganancias. La crisis es cíclica y es descargada de forma feroz sobre la espalda del proletariado con grandes paquetes de ajuste.
Estos ensayos son visualizados y resistidos en Europa y en el resto del primer mundo imperialista. Para América Latina y las semi-colonias y colonias en general la situación corre bajo la misma sintonía. Los gobiernos denominados progresistas y los liberales clásicos crean una pantomima de oficialismo y oposición juntando sus votos en el Parlamento, reforzando el control sindical desde su burocracia y reprimiendo y persiguiendo sin cesar a los sectores que se erigen como una alternativa. La humanidad está enfrentada como nunca antes por una gran contradicción material que es de clase, es decir, de explotados y explotadores. Caso aparte corre para la “izquierda clasista”. El parlamentarismo, legalismo y las abstracciones subjetivistas u objetivistas de aquellos partidos que se claman del socialismo científico son una gran barrera para la conciencia proletaria revolucionaria.
Este es el signo de la época. Un contraste oscuro del capitalismo imperialista frente a la nitidez del centenario de la epopeya soviética. Hoy más que nunca decimos: ¡Construyamos el comunismo con fuertes partidos obreros revolucionarios con espíritu internacionalista! ¡Viva el legado del Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky!

Miguel Belor

martes, 25 de abril de 2017

Defendamos a Corea del Norte de un posible ataque imperialista


Los EE.UU. están desarrollando una política agresiva para lograr el desarme de Corea del Norte. Con frases tales como “se terminó la paciencia estratégica” y amenazando con mandar la flota nuclear a la región, se busca presionar y al mismo tiempo preparar a la opinión pública mundial con una inminente agresión.
Si hasta ahora todo queda en frases, bravuconadas y amagues, esa situación puede cambiar, es que Estados Unidos es mil veces más impredecible que el régimen de Kim Jong-un. Si realmente se quiere terminar con la amenaza nuclear o de una guerra mundial a quienes hay que desarmar es a los EE.UU., a Gran Bretaña, a Francia, a Israel, etc.
Corea del Norte sigue siendo lo que correctamente el trotskismo definió como un Estado Obrero Burocratizado, o sea, un país donde se expropió a la burguesía -a principios de los años 50, después de una criminal guerra llevada adelante por los EE.UU.- pero como Estado Obrero nació deforme, sin Soviet ni democracia obrera como tuvo la URSS desde 1917 a 1924, año en que ese carácter de Estado Obrero Revolucionario se pierde tras la muerte de Lenin y la consolidación de Stalin y la burocracia en el poder. Pero Corea del Norte ya nace como Estado Obrero Burocratizado, con un régimen muy parecido al de Stalin y haciéndole un desmesurado culto a la personalidad a Kim Il-sung, el máximo dirigente y fundador de Corea del Norte.
Después de la caída del Muro de Berlín y de la desaparición de la URSS, a finales de los años 80 y principios de los años 90, las burocracias stalinistas reaccionan de diversas formas. Por un lado las diferentes fracciones burocráticas restauracionistas yugoeslavas, detrás de banderas nacionalistas, entran en guerra fratricida, financiadas por diferentes imperialismos, para tener espacios territoriales en donde desarrollarse ya como clase dominante; China reafirma su curso restaurador del capitalismo el que venía de finales de los años 70; y Vietnam y Cuba se suman a este curso pro-capitalista a mediados de los años 90. Sin embargo esa no es la postura de Corea del Norte, y no porque la burocracia coreana tenga alguna particularidad que la inmuniza de tener pretensiones o apetitos restauracionistas, sino porque la burocracia norcoreana sabe que la restauración capitalista creará una situación donde puede perderlo todo. O sea, desaparecer como casta burocrática al no poder transformarse en clase poseedora. Es que en el sur existe la otra Corea, promovida y financiada por los Estados Unidos, que absorbería prontamente a la débil burguesía norcoreana. De allí que el régimen stalinista de Kim II no se propuso la restauración capitalista sino el desarrollo técnico-militar nuclear para enfrentar cualquier agresión, y de paso para negociar en situación de paridad con Corea del Sur cualquier posible acuerdo.
Pero esta postura cerrada y belicosa de la burocracia stalinista norcoreana no sólo es debido a que exista Corea del Sur, sino también es posible porque existe la República Popular China, país con el cual Corea del Norte comercia el 90 por ciento del total de su intercambio comercial, y que al mismo tiempo le suministra tecnología. Y también cuenta con un seguro aliado fronterizo en el norte como es Rusia. Pero estas dos características son de segundo orden, porque si no existiera una fuerte Corea del Sur capitalista, y sí una única Corea como Estado Obrero Burocratizado ésta ya hubiera avanzado en la restauración capitalista, al igual que China o Vietnam, y no hubiera permanecido cerrada y en pie de guerra y desafiante. Sin embargo, Corea del Norte, también ha introducido empresas y criterios capitalistas, pero no tanto porque quiera desarrollar una burguesía propia, sino más que nada porque, como no se puede construir el socialismo en un sólo país, y mucho menos tan atrasado, buscan dinamizar la economía con esas medidas. Pero se trata de medidas económicas parciales y empresas de pequeñas dimensiones, y de conjunto todavía no se puede decir que ellas modifiquen la situación social, ni que se trata de un país capitalista.
Pero al mismo tiempo se calcula que Corea del Norte ha desarrollado tecnología militar con posibilidad de haber fabricado misiles que transporten ojivas nucleares que lleguen a la costa oeste de los EE.UU. Otros analistas más razonables creen que dichos misiles no superarían los 2.000 kilómetros, pero con capacidad de sólo 400 kilómetros llegarían a Seúl, la Capital de Corea del Sur, y con 1.500 kilómetros alcanzarían Tokio, capital de Japón. Y esto último es muy significativo para los EE.UU.
Otro elemento que redondea la situación de la región es la existencia de Japón, histórico país imperialista cuya clase dominante ha invadido y masacrado en reiteradas oportunidades a los coreanos, chinos, y en general a todos los pueblos del oriente a los que han podido conquistar en los siglos XVIII, XIX y XX. Aunque hoy no está planteada ni como hipótesis una invasión militar japonesa, lo cierto es que, después de Corea del Sur, Japón es un blanco seguro de Corea del Norte como represalia frente a algún ataque imperialista. Por esto tanto Japón, como Corea del Sur, por más que lo que más quieran es que Corea del Norte desaparezca, son los más cautos en estas fricciones, y no se cansarán de decir que son partidarios de la paz y la negociación.        
El gobierno de Trump, para confrontar con China, en su intento de frenar su desarrollo económico, la busca comprometer en el desarme de Corea del Norte, de la misma forma que la comprometió en la lucha contra el islamismo radical. EE.UU. ya logró que China le imponga sanciones económicas por pruebas nucleares no autorizadas y por pruebas misilísticas. Pero esto es muy poco para Trump, parecería ser que busca una ayuda directa para una invasión o al menos que el gobierno chino mire para otro lado. Hoy no parecen posibles ninguna de estas dos posibilidades, pese a que para la burocracia China hay mucho en juego y la evolución de la situación puede cambiar rápidamente, es seguro que los EE.UU. (Corea del Sur y Japón) no atacará a Corea del Norte mientras ésta sea aliada de China, la que por otra parte no aceptará nunca una Corea unificada con bases militares norteamericanas.    
De cualquier manera, frente a un hipotético desenlace de una guerra, bombardeo o invasión imperialista a Corea del Norte, los marxistas principistas de la Liga Comunista de los Trabajadores nos posicionamos con Corea del Norte. Porque el hecho de que tenga un régimen dictatorial con un delirante culto a la personalidad a su presidente no cambia la situación de que la burguesía surcoreana busca anexarse, para sus negocios, esa parte de la península donde no hay capitalismo. Y tampoco, ese régimen objetable, cambia el hecho de que los pueblos subdesarrollados -como Irán, que también es presionada para que abandone su desarrollo nuclear- deben tener todo el derecho a tener desarrollo tecnológico y militar propio sin tener que pedirle permiso a las potencias imperialistas. Sólo la clase obrera, acaudillando al pueblo pobre coreano, tiene derecho a derribar a este gobierno, y para lo cual es necesaria la construcción del partido obrero revolucionario en Corea del Sur, y principalmente en Corea del Norte. Se trata de una tarea determinante, como se demostró en Europa del Este y la URSS, porque sin dicho partido no habrá revolución política en Corea del Norte. Revolución que eche a patadas a esa burocracia parasitaria y proyecte un curso hacia el socialismo, y para ello impulse la revolución mundial. Sólo de la mano de la clase obrera coreana, y sobre la base del socialismo, es progresiva la unificación de Corea.