domingo, 1 de mayo de 2016

POR UN PRIMERO DE MAYO DE LUCHA
HUELGA GENERAL PARA DETENER EL AJUSTE MACRISTA
POR UN CONGRESO OBRERO DE DELEGADOS DE BASE PARA IMPONER UN PLAN DE LUCHA
Los empresarios (especialmente los de los medios de comunicación) nos dicen que el 1 de mayo es “el día del trabajo”, y como el resto de los políticos patronales (entre ellos los peronistas), nos dicen que es un día festivo, es decir un día para quedarse en casa haciendo un asadito. Mentiras! El 1 de mayo es un día donde los trabajadores del mundo entero nos reconocemos como parte de una sola clase. Y también para conmemorar el asesinato, a manos de la justicia, y los empresarios norteamericanos, de 5 obreros anarquistas (y tres obreros más que recibieron cadena perpetua) en 1886. Se conoce éste infame caso como “Los mártires de Chicago”. Y las luchas mundiales que se establecieron el 1 de mayo, a partir de que la Internacional Socialista la impulsa, sirvieron para que la conquista de las 8 hs se extienda por el mundo.
En Argentina las conquistas que ganamos en el siglo pasado hoy desaparecen ante la ofensiva de los patrones, al igual que en de mundo entero y con la complicidad de la burocracia sindical. Y los empresarios intentan salvar sus ganancias haciendo que sean los trabajadores los que paguemos las consecuencias de la crisis de su sistema mundial. Así están Siria, Yemen o Ucrania hundidas en la guerra civil! Francia está en lucha contra la precarización, y España, Portugal o Grecia sus economías están en la lona, como casi todos los países de África, Asia y Latinoamérica. En Argentina el gobierno golpea a los trabajadores con aumentos de todo tipo: el colectivo aumento un 100%, hubo aumentos en la luz y el gas de hasta 300%, etc. Y encima desatan una ola de despidos y represiones! Por eso mismo en los primeros tres meses los pobres aumentaron 1.400.000. El kirchnerismo dice que se opone al ajuste pro-imperialista, pero los hechos muestran otra cosa, porque dirigiendo muchos sindicatos nada hace contra el ajuste. En realidad saben que el ajuste es impopular y quieren ponerse al frente del descontento para maniobrar mejor la situación y que no se vaya de las manos, y capitalizarlo políticamente. Pero en Santiago del Estero y en Santa Cruz es el kirchnerismo el que aplica el ajuste y reprime a los docentes y los petroleros. Y en Tierra del Fuego es el kirchnerismo el que metió presos a los docentes y camioneros por luchar. Allí está la “resistencia con aguante” de la que hablan los kirchneristas! Metiendo presos a los luchadores! Frente a la crisis los burócratas sindicales trabajan como delegados de los intereses patronales, no de los intereses de los obreros. Debemos exigirles la Huelga General para derrotar el ajuste. No palabras y actos -como el del 29 de abril para que nos pongan la marchita peronista- sino lucha.
Pero sabemos que por más que los dirigentes de las CGT’s y las CTA’s realicen una huelga será un paro dominguero y no una lucha sistemática para frenar o derrotar el ajuste. Entonces, para enfrentar al gobierno y a las maniobras de la burocracia sindical, y para frenar el ajuste hay que convocar a un Congreso Obrero de Delegados de Base (sobre la base del No pago de la deuda externa!, Salarios que cubran el costo de la canasta familiar!, Trabajo para todos-Ningún despido!, Nacionalización bajo control obrero de todas empresa que cierre o despida!, Libertad y desprocesamiento de todos los luchadores! etc.) donde participen las centrales sindicales movimientos de trabajadores desocupados y partidos de la clase que están contra el ajuste para votar un plan de lucha e imponer una Huelga General hasta derrotar al gobierno.

Marcelo Ríos
¿Ley anti-despidos?
Sólo la lucha y la organización obrera frenará a Macri

El FIT -el frente electoral que componen el PTS, PO e IS- de la mano de hacer fracasar el Encuentro Obrero del 5 de marzo, presentó en el Parlamento un proyecto de Ley contra los despidos. El PJ-FPV y el Frente Renovador y otros presentaron otras leyes también, supuestamente, contra los despidos.
La diputada del PTS (FIT) Mirian Bregman terminó di-ciendo que si no se votaba la Ley que presentaban -y ya no se votó en Comisión- llamarían a votar a la que hubiera. Pero el proyecto que presentaron en diputados los sectores ligados a la CGT no prohíben los despidos sino que hablan de una doble indemnización donde no se incluye las PYMES (empresas de hasta 200 puestos) que son lejos la mayoría de las empresas y las que más trabajadores tienen, ni los gobiernos provinciales serían afectadas por esa ley. Mientras en el senado ya se votó el proyecto de FPV de doble indemnización y sólo por 180 días. Esto es, se trata de dos leyes que casi nada cambian. Y siempre está la posibilidad de que lo vete Macri algo que ya anunció.
En los últimos días Macri logro partir al Frente Renovador arreglando con un sector que responde directamente a Massa, porque ambos coinciden en que esa Ley es un obstáculo para crear trabajo. No se podía esperar menos de los políticos patronales. Pero Massa remendó un poco su frente y unió ambos proyecto. Y ahora, como parte de los mismo, impulsan también el “proyecto joven” proyecto macrista que consiste en quitarles impuestos a los empresarios que tomen personal de 18 a 24 años.
En definitiva el FIT, que fue “vanguardia parlamentaria” para impulsar la ley anti-despidos los “convenció” a los peronistas y estos lavaron tanto la idea y la licuaron a tal punto que hoy más que una ley anti-despido parece ser una ley para darle tiempo político al macrismo, durante 180 días, para que tome aire y vuelva al ataque a partir de octubre. Pero el gobierno ya decidió que vetará esa Ley, y aunque no lo haga ella ya es inofensiva. Más aún, apuestan a que se vote o no esa ley de despidos con doble indemnización, bajaran a los empresarios los costos laborales, y a eso le llaman leyes por el empleo. Y todo esto con la clase obrera desmovilizada no solo por el rol de la burocracia sindical sino también porque las principales fuerzas del FIT han tenido una política desmovilizadora. Que esto haya sido consciente o inconsciente es secundario, porque lo cierto es que la política privilegiada del FIT es confiar en la lucha parlamentaria. Lo que también corre para el PO que ahora dice estar por la lucha extra parlamentaria pero no propone nada, ni la realización de un nuevo Encuentro Obrero, ni siquiera, el 26 de abril, a tres días del acto de la GCT y la CTA no la denuncia como cómplice ni le exigía la Huelga General hasta derrotar el ajuste. Solo dice que va a concurrir en columna independiente. Eso es; la columna puede ser “independiente” pero la política es de seguidismo a los que están haciendo pasar el ajuste.

Marcelo Ríos
Visita de Obama a Cuba:

El imperialismo de los EE.UU. cambia su política; el castrismo no, sigue restaurando el capitalismo en Cuba

La revolución cubana fue durante mucho tiempo la revolución que guio a la mayoría de los luchadores en el mundo y principalmente en América Latina. Era el gran ejemplo a seguir, tanto es así que en las décadas del ’60 y ’70 miles jóvenes perdieron sus vidas tratando de repetir la experiencia de la revolución cubana.
La lucha guerrillera no es un método obrero, es un método utilizado preferentemente por la clase media radicalizada. El triunfo de la revolución cubana sólo fue posible por la combinación de la crisis económica, de la crisis del régimen sanguinario de Fulgencio Batista, de lucha guerrillera encabezada por Fidel Castro y de la huelga general de masas que a último momento aisló aún más al gobierno.
En el contexto de la guerra fría, el triunfo de la revolución cubana, originó una airada respuesta del imperialismo norteamericano. Los ataques, sabotajes y atentados, y la fracasada invasión contrarrevolucionaria de bahía de Cochinos, provocaron una repuesta revolucionaria de las masas cubanas. En 1961 Fidel Castro declaró el inicio de la revolución socialista en Cuba, y los grandes capitalistas y las empresas transnacionales fueron expropiados.
Pero, más allá de los que haya dicho Castro y los stalinistas por el mundo, y repitan los periodistas burgueses; la estatización de los medios de producción no es en sí mismo sinónimo de socialismo, o de revolución socialista. Porque a diferencia de la Revolución Rusa -o Revolución de Octubre-, en Cuba no hubo partido obrero marxista y revolucionario, como fue el Partido Bolchevique, ni fue la clase obrera la vanguardia de la lucha ni surgieron organismos de poder como fueron los Soviet. Y al no tener un partido marxista revolucionario (el factor subjetivo –dirección/consciencia- es determinante) al frente del proceso, no se dieron los revolucionarios cubanos la orientación de construir organismos obreros para ejercer el poder y sin dichos organismos no hay democracia obrera: no hay poder de clase. Y pasado el fulgor revolucionario el régimen de partido único se empezó a burocratizar ganando cada vez más espacio el stalinismo que respondía a la burocracia de la URSS, con su concepción de “socialismo en un sólo país”.
Pero igualmente la revolución cubana fue muy importante, fue la primera y única revolución que expropió a la burguesía en América Latina, y creo un estado semejante a los otros estados donde se expropió (URSS, China, Yugoslavia, etc., etc.) por eso fue correcto llamarlo un Estado Obrero Burocratizado. Todo esto a escasas 90 millas del imperialismo norteamericano, el más fuerte del mundo. Y aún con la conversión stalinista de Fidel Castro, en 1966, desde La Habana se impulsó la conferencia Tricontinental y la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, y en 1967 creó la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), como organismos encargados de impulsar la lucha anti-imperialista en América Latina y los países del tercer mundo. Pero todo eso se abandonó prontamente con el fracaso de la guerrilla foquista en Bolivia y el asesinato del Che Guevara en 1967, poniendo fin a la etapa de apoyo de Cuba a los movimientos guerrilleros en América Latina. A partir de ese momento, el castrismo hizo un giro en su política, ya no apoyaba los movimientos revolucionarios sino que buscaba aliados entre militares de izquierda o movimientos nacionalistas burgueses. En ese marco no es de extrañar que al Sandinismo le aconsejaron no expropiar a la burguesía en Nicaragua o al Farabundo Martí no tomar el poder en El Salvador, o que hayan apoyado al PRI en México y a Carlos Andrés Pérez en Venezuela en los años ‘80.

Cuba logro sobrevivir al bloqueo del imperialismo norteamericano durante las casi tres décadas siguiente, entre otros factores, por la “ayuda” soviética. La isla por sí sola, a pesar del sacrificio heroico de su pueblo, no podía resistir a más grande potencia imperialista. Desde 1961 hasta 1989, la burocracia del Kremlin apoyó a Fidel Castro con petróleo, tecnología, armas, alimentos y precios subsidiados. Este “ayuda” soviética, vital para la economía de la isla, no fue desinteresada. Los burócratas rusos apoyaron a Castro con el objetivo que éste moderara su política y se transformara en un aliado internacional de la ex URSS. O sea, para que llevara una política contrarrevolucionaria.
Después del derrumbe de la exURSS y de los Estados Obreros Burocratizados de Europa del Este, en 1989/91 y con el pretexto de la sobrevivencia de la revolución, la burocracia cubana inició con firmeza una apertura hacia el capitalismo. Todo eso se escondía detrás de discursos de Fidel Castro a favor de la “patria socialista”, pero se estaban operando cambios graduales, inspirado en el modelo chino y vietnamita, de un lento pero firme proceso de restauración capitalista bajo la férrea mano de la burocracia del Partido Comunista de Cuba.
Esto fue lo que se denominó el “período especial” en los primeros años de los ‘90, que fue de grandes penurias para las masas cubanas. Fue el período en donde hizo falta de todo, mientras los burócratas cubanos recorrían el mundo tratando de convencer a los capitalistas para que invirtieron en la isla. La necesidad apremiante de conseguir capital y materias primas para vencer el hambre, fue la justificación ideológica de estos primeros pasos balbuceantes hacia el capitalismo.
Este proceso de restauración capitalista trajo los primeros cambios políticos, como las reformas a la Constitución en 1995, en donde se introdujo el concepto de propiedad privada. Asimismo, se aprobó, entre otras leyes importantes, la Ley 177 sobre Inversiones Extranjeras, el Decreto 162 sobre Aduanas y el Decreto 165 sobre la creación de Zonas Francas y parques Industriales.
En la medida en que iniciaba un lento pero firme retorno a la economía capitalista, también se reprodujeron las mismas lacras sociales que la revolución había erradicado. Con el auge del turismo ha resurgido la prostitución, los clubes nocturnos y cabarets que el mismo Fidel Castro había clausurado al inicio de la revolución, por considerarlos una afrenta para los cubanos. Pero ahora todo eso, como es son una necesidad para el turismo de Europeos, canadienses y norteamericanos, es visto con buenos ojos y buscan justificarlo.
Antes del triunfo de la revolución en 1959, Cuba vivía esencialmente del turismo y la venta de azúcar. Ahora, el castrismo pretende salir de la bancarrota entrando al mismo camino. La lógica es de hierro, ya lo previó León Trotsky en La revolución traicionada, al analizar a la burocracia stalinista. Esta hará cualquier cosa, hasta llevar nuevamente a Cuba a ser una semi-colonia pobre, antes de perder sus privilegios de casta. Pero nunca impulsará la revolución socialista mundial, porque eso es inclinar la balanza en favor de la igualdad, y la burocracia stalinista que se dice “comunista”, no era ni es para nada comunista.
La reciente vista de Obama a Cuba, tras la reapertura de la embajada norteamericana el año pasado, marca el cambio de la política del imperialismo que no quiere quedarse sin el negocio de la restauración capitalista en la isla, pero en esto no hay ningún cambio en la burocracia castrista. Hoy el levantamiento del bloque económico, que sólo era llevado adelante por dos países (EE.UU. e Israel), no significa nada más que el aceleramiento de la restauración capitalista. O mejor dicho; el más rápido desarrollo capitalista de Cuba.
Mientras tanto el imperialismo norteamericano y la naciente burguesía cubana, surgida de las entrañas de la burocracia castrista, buscan el recambio más conveniente ante la inminente desaparición física de Fidel y Raúl Castro, y de toda la generación que encabezó la revolución.
Sin embargo no todo es cielo despejado para la burguesía y la burocracia castrista. Hay un actor que como un tigre está agazapado esperando el momento de saltar; nos referimos a los gusanos cubanos en el exilio que reclaman la indemnización sobre sus bienes expropiados (y la indemnización por décadas de lucro cesante, que se trata de miles de millones de dólares) que esperan el momento para volver, porque saben que el imperialismo de ellos no se van a olvidar y saben también que cuanto más semi-colonial y pobre sea Cuba más necesitará de la ayuda Norteamericana y más fuerza tendrá EE.UU para imponer condiciones. Y esto entrará en contradicción y posible colisión con la burguesía castrista en la isla.
Los socialistas revolucionarios de la LCT no tomamos partido por ninguno de estos bandos, porque ambos son pro-capitalistas, pero si hubiera una invasión norteamericano o una guerra civil entre la burguesía gusana y la burguesía castrista no dudaremos en situarnos en el campo militar de ésta última pero manteniendo total independencia política para luchar por una salida obrera y socialista. Porque, la misma historia de Cuba lo demuestra, sólo la clase obrera construyendo una dirección revolucionaria sacará del atraso y la opresión imperialista a Cuba, y a todos los países semi-coloniales del mundo.
Sin embargo no todo es cielo despejado para la burguesía y la burocracia castrista. Hay un actor que como un tigre está agazapado esperando el momento de saltar; nos referimos a los gusanos cubanos en el exilio que reclaman la indemnización sobre sus bienes expropiados (y la indemnización por décadas de lucro cesante que se trata de miles de millones de dólares) y que esperan el momento para volver, porque saben que el imperialismo de ellos no se van a olvidar y saben también que cuanto más semi-colonial y pobre sea Cuba más necesitará de la ayuda Norteamericana y más fuerza tendrá EE.UU para imponer condiciones.  Y esto entrará en contradicción y posible colisión con la burguesía castrista en la isla.

Los socialistas revolucionarios de la LCT no tomamos partido por ninguno de estos bandos, porque ambos son pro-capitalistas, pero si hubiera una invasión norteamericano o una guerra civil entre la burguesía gusana y la burguesía castrista no dudaremos en situarnos en el campo militar de ésta última pero manteniendo total independencia política para luchar por una salida obrera y socialista. Porque, como la misma historia de Cuba lo demuestra, sólo la clase obrera construyendo una dirección revolucionaria sacará del atraso y la opresión imperialista a Cuba, y a todos los países semi-coloniales del mundo.

sábado, 8 de agosto de 2015

Votemos críticamente al FIT o al MAS

El próximo domingo 9 de agosto se realizarán las Primarias Abiertas, Simultaneas y Obligatorias (PASO). Se trata de elecciones internas -para elegir presidente, gobernadores, diputados, diputados al Parlasur, etc., etc.- de cada partido, o frente político, para posteriormente, en octubre, realizar las elecciones reales, entre los ganadores de éste domingo, y de allí saldrá el presidente (a menos que no supere el 40 por ciento de los votos o que no tenga una ventaja de 20 puntos con el segundo, sino deberá ir a un balIotage) y los gobernadores, diputados, etc.
Pero las PASO, que se anteponen a las elecciones reales, se trata de una mala copia de las primarias norteamericanas, donde cada partido burgués elige sus candidatos. Una de las diferencias, entre tantas otras, es que acá son obligatorias y que todos los partidos también tienen que presentarse a elecciones aunque tengan una sola lista. Esto último parece absurdo pero no lo es, porque lo que busca la ley kirchnerista, y la oposición patronal que la apoyó, es proscribir a todos los partidos o frentes políticos que no superen el 1,5 por ciento (unos 500 mil votos), de esa forma los partidos más pequeños, que no pasen las PASO, no pueden presentarse a las elecciones reales.

La disputa electoral se da en el marco del agotamiento del plan económico kirchnerista, lo que estos llaman "el modelo", que sólo se sostiene gracias a que hace más de un año vienen pateando los problemas más importantes para después de las elecciones presidenciales. Y a su vez éste agotamiento empalma con la caída del precio internacional de los productos agrarios -como la soja, el trigo, el maíz, etc.- y la actual crisis brasilera, principal comprador de productos manufacturados. Por supuesto que todos los candidatos presidenciales, con posibilidades de ganar (Scioli, Macri, Massa y hasta la “progresista” Stolbizer), dicen que de la crisis se va a salir con un plan económico de medidas gradualistas. Pero todos plantean pagar la deuda externa (y a los fondos buitres), bajar la inflación, reducir el déficit fiscal, salir del cepo cambiario -lo que hoy significa devaluar el peso-, aunque todos saben que eso no será indoloro, y que dichos dolores no lo van a sentir precisamente los empresarios. Todo lo contrario, a los empresarios, el futuro gobierno, sea de cualquiera de estos cuatro candidatos principales, se los tendrá como reyes porque lo que se está buscando es que se invierta después de tres años de caída de la inversión, o sea, que éstos tengan más márgenes de ganancias que las que hay actualmente. Como se ve, los empresarios fueron y serán los grandes ganadores del período peronista-kirchnerista.

La clase trabajadora también tiene sus propios partidos y candidatos. Está el MST con la fórmula Bodart-Ripoll; el MAS con Castañeira-Ayala; y el FIT, con dos listas: la de Altamira (PO) y Giordano (IS), y la lista -del PTS- de Del Caño y Bregman.
El MST viene haciendo eje de su campaña la orientación por la unidad de la izquierda hasta con Unidad Popular de De Gennaro, y otras fuerzas centro-izquierdistas como la de Zamora (AyL), todas estas fuerzas políticas son manifiestamente enemigas de la lucha por la emancipación del proletariado, o sea, de la revolución y el socialismo. Descartando a estos ultra-oportunistas electoraleros, que se dicen socialistas, sólo quedan el FIT y el Nuevo MAS -y correctamente éste último no avala las PASO- con una orientación desde los intereses de la clase trabajadora.
Por esto llamamos a votar al FIT o al Nuevo MAS porque son las dos únicas listas que -más allá de muchas críticas que se les pueda hacer- no plantean una orientación de colaboración de clases, sino que se sitúan en el plano de una salida política de la clase trabajadora. Pero al mismo tiempo nuestro apoyo se trata de un voto crítico, porque principalmente el PO e IS, pero también el PTS y el Nuevo MAS (y al igual que el MST), plantean en su agitación política -tanto gráfica como en la radio y la TV- que en el voto a ellos está la solución a los grandes problemas que tienen los trabajadores y el país; reiterando, una y mil veces, que si los votan a ellos la crisis la van a pagar los capitalistas. Pero decir esto es crear una doble falsa ilusión en los trabajadores; la primera es que en el marco de la democracia patronal está la salida; y la segunda falsa idea, es que es posible que en el capitalismo la crisis la paguen los empresarios. Nada de eso es así, y a los trabajadores hay que hablarles claramente para que los sectores más avanzados tomen conciencia de las tareas que tienen por delante.
Para terminar con la desocupación, el hambre y la miseria, la clase obrera debe conquistar el poder y ejerciendo ese poder imponerle las condiciones a la burguesía. Esa es la única forma de que la crisis, y los ajustes, lo paguen los capitalistas.

Votemos críticamente al FIT o al MAS
y
Sigamos en la lucha,
enfrentando el ajuste y la explotación capitalista, por la construcción de un verdadero
Partido Obrero, Revolucionario y Socialista

domingo, 8 de febrero de 2015

Venezuela: ¡Exprópiese!


Con esta palabra, a modo de enfática frase, se floreaba el difunto presidente venezolano Hugo Chávez por las calles de Caracas, dando órdenes a funcionarios para que se expropie (indemnizando) algunos negocios y locales, pero esos establecimientos no significaban nada importante en la economía venezolana. Ahora, el gobierno de Nicolás Maduro acaba de descubrir que a la burguesía comercial venezolana no le sirve su gobierno y desabastece y acapara, buscando desestabilizarlo. Por ello acaban de ocupar con el Ejército 35 sucursales de la cadena de supermercado Día a Día y detuvo, para indagar, a cuatro empresarios de dicha firma, los que serán sometidos a investigación.

En realidad, lo que se debería expropiar –sin indemnización– son, precisamente, todas las cadenas de supermercados de alimentos y de electrodomésticos y ponerlas bajo el control de los trabajadores. Sin embargo nada de eso hace el chavismo, demostrando que el “Socialismo” del siglo XXI es mucha demagogia y propaganda de si mismo, pero en realidad no es ni chicha ni limonada. Y los que terminarán favorecidos son los empresarios; los que ahora son “amigos” del gobierno, o los empresarios “enemigos” después, si no hay una verdadera revolución social.

Pero el problema de fondo es la producción, y no el comercio, porque Venezuela depende de la importación de muchas cosas, pero principalmente de productos alimenticios, de limpieza y tocador. Esa situación no se soluciona si no se desarrolla la industria. Y en 15 años de chavismo, la mayoría de los cuales fueron con el petróleo en precio récord histórico, Venezuela no ha logrado industrializarse, aunque sea mínimamente para cubrir lo básico del mercado interno. Ese es el gran fracaso del chavismo; y si no lo pudo realizar en la década pasada menos aún podrá hacerlo ahora con la caída del precio del petróleo y la ofensiva económica del imperialismo norteamericano, sobre los países centroamericanos y del Caribe socios de Venezuela, en el CELAC, a través del petróleo subvencionado.

Pero la propia burguesía venezolana “amiga” –la boli-burguesía como le dicen–, a la que el gobierno de Hugo Chávez, vía la renta petrolera, le entregó muchos miles de millones de dólares, supuestamente para industrializar el país, se mostró impotente para realizarlo. Y no por eso estos empresarios se niegan a seguir enriqueciéndose con los fondos del Estado, todo lo contrario, usan esos millones para amasar fortunas en actividades capitalistas –en servicios, comercio, finanzas, especulación, etc.–, totalmente alejadas de la producción industrial. (En Argentina, ocurrió una situación semejante, pero con la renta sojera, cuando la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner se quejaba de que los empresarios no invertían cuando... “la levantaron en pala –al dinero–”, durante su gobierno.)

Los políticos burgueses y pequeño-burgueses, en los países semi-coloniales de Latinoamérica, pero también de África y Asia, se chocan con esta realidad permanentemente, de la que no pueden escapar: En los países de bajo desarrollo de las fuerzas productivas no existe posibilidad de independencia nacional, en tanto no se derrote al capitalismo imperialista. Eso ya lo anticipó Lenin en Imperialismo, fase superior del capitalismo, y al mismo tiempo también confirma la justeza de la Teoría de la revolución permanente de Trotsky: La burguesía “nacional” no puede llevar adelante la tarea democrática de independizar al país -industrializarlo-, sólo la clase obrera desalojando del poder a la burguesía y expandiendo la revolución puede terminar con el imperialismo y el atraso de los países semi-coloniales. O sea; sólo la clase obrera luchando por el poder, y conquistándolo, puede terminar con el hambre de miles de millones y la opresión de los pueblos en el mundo.

Para esto la tarea número uno de todo trabajador consciente es construir el Partido obrero socialista y revolucionario, en todos los países, enfrentándose políticamente a la burguesía a sus variantes “socialistas” nacionales que no hacen más que confundir y engañar al proletariado.


M.R.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Cuando el orden de los factores altera el resultado: ¿Táctica Electoral y Frente Único Obrero o Frente Único Obrero y Táctica Electoral?

¿A quién le puede convenir que frente al ajuste y la represión en curso, y que se va a profundizar en estos años venideros, los sectores más avanzados de la clase obrera estén divididos en tres o cuatro polos que no discuten ni articulan una política unitaria de lucha y defensa obrera? La respuesta es muy fácil e incuestionable: sólo le conviene al gobierno, a las patronales y a la burocracia sindical.

Entonces, lo que la situación impone es el llamado a un Congreso Obrero Nacional de Delegados de Bases donde, por supuesto, estén representadas las organizaciones de desocupados, y de precarizados, etc., y los miembros de las comisiones directivas de los sindicatos combativos también con voz y voto, así como con voz los referentes representantes de los partidos de la clase trabajadora.

Pero cabría preguntarse por qué la izquierda clasista, de los partidos que componen el FIT, viene anteponiendo la táctica electoral a la táctica del Frente Único Obrero, a esta última algunos la nombran, pero sólo la nombran. Bien entendida una táctica no debería contraponerse a la otra, si tal cosa ocurre y perjudica el desarrollo de la lucha es porque se está poniendo el carro delante de los caballos y, como en este caso, se priorizan los votos antes que la unidad para la lucha. Dicho de otra forma; la razón de fondo de que no se ha llamado a un Congreso Obrero Nacional de Delegados de Base de los que quieran enfrentar el ajuste -o sea, como algo mucho más abierto a los partidos miembros del FIT- es la pelea por la hegemonía, dentro de dicho frente electoral permanente, entre el PO, el PTS e Izquierda Socialista; y de los candidatos electorales, principalmente, entre el PO y el PTS.

Sin embargo, en esta situación concreta, a un trabajador políticamente avanzado poco le tiene que importar si Altamira del PO se deja presentar, por los periodistas de los programas a los que asiste, como candidato a presidente del FIT, sin consultar con los otros miembros de dicho frente electoral; o si, también inconsultamente, el PTS presenta a Del Caño como precandidato a presidente del FIT (como se reprochan ambas fuerzas). Pero incluso ni siquiera debería importarle demasiado a un trabajador avanzado si el FIT se rompe, porque igualmente todas las fuerzas que lo componen podrían presentarse a elecciones, haciendo propaganda o agitando sus posiciones. (Por otra parte, ya que las fuerzas principales hablan como pudiéndole disputar la presidencia a los candidatos patronales, no sería nada difícil para éstas pasar las proscriptivas PASO. Pero en realidad, cualquier obrero, medianamente consciente, se debería dar cuenta que es mucho más fácil derrotar en la calle a un gobierno, o ponerlo en crisis terminal, que ganar las elecciones presidenciales; porque 150 o 200 mil trabajadores luchando son mucho más importantes que un millón y medio, dos, tres o cuatro millones de votos). 

Pero, lo realmente importante para cualquier trabajador avanzado es considerar que si mientras estuvieron unidos en un frente permanente, estos partidos de izquierda fueron incapaces de convocar a un Congreso Obrero Nacional de Delegados de Base, menos aún lucharán por eso después de la ruptura. Cada cual seguirá con sus actos, encuentros o congresos, sin poder construir un organismo democrático y representativo del movimiento obrero, que corte transversalmente a todas las centrales sindicales -aunque sin romper con éstas-, para de esa forma poder enfrentar con posibilidades de éxito el ajuste del gobierno y las patronales, dándole pelea y disputándole la representación de millones de trabajadores a la burocracia sindical.

*Rompamos y combatamos la desviación electoralista
*Por un Congreso Obrero Nacional de Delegados de Base

+Abajo el ajuste - Por aumentos de salarios y jubilaciones Ya
+Libertad a los presos por luchar y desprocesamiento de todos los luchadores
+Por Trabajo, contra los despidos, la precarización y las tercerizadas - Plan Nacional de Obras Públicas estatal y bajo el control de los trabajadores - +Estatización -bajo control obrero- de toda fábrica que cierre o despida - Basta de tercerizadas - Pase a planta permanente de todos los contratados
+Abajo todos los acuerdos entreguistas de la minería, el petróleo, el gas, y de todos los recursos naturales a las multinacionales - Estatización bajo control obrero de todos los recursos nacionales no renovables
+No a la represión - Creemos grupos de autodefensa

+Por un Gobierno Revolucionario de los Trabajadores

Sobre el Encuentro Sindical Combativo

Con la presencia de más de 600 compañeros se realizó el II Encuentro Sindical Combativo el 25 de octubre en Platense, concurrió Izquierda Socialista, encabezada por el Pollo Sobrero -en su carácter de Secretario General de la Seccional Haedo del Ferrocarril Sarmiento-, el Perro Santillán representando al SEOM jujeño, y a una docena de dirigentes que a nivel nacional influencia. También concurrió la corriente sindical Rompiendo Cadenas, Convergencia Socialista por un PT, Comunismo Revolucionario -ruptura del PCR-, el PR-ML, y Opinión Socialista entre otros.

A diferencia del I Encuentro que se realizó en Atlanta no se hicieron presentes ni el PTS ni el MAS, el primero porque dice no ser partidario de desarrollar una corriente sindical, y el segundo solamente porque consideró que no era oportuno ese llamado al II Encuentro. Diferente fue el caso del PSTU que concurrió e intervino diciendo que no adhería al llamamiento.

Las intervenciones de apertura del II Encuentro se destacaron por su carácter despolitizadas. Tanto Sobrero como Santillán no le dieron un marco político al Encuentro; Santillán hizo girar su intervención alrededor del recuerdo de viejas luchas y de jóvenes compañeros de esos años que estaban presentes en el Encuentro, y Sobrero dedicó toda su apertura a criticar a los que no estaban presentes (PO, PTS, MAS, sin nombrarlos directamente), pero considerando que este II Encuentro era mejor al primero de Atlanta porque éste era cualitativo (??), negándose así a ver que a dicho evento faltaban casi la totalidad de los delegados obreros del Encuentro anterior.

Izquierda Socialista es parte del FIT, o sea, es parte de ese frente electoral permanente -y no un acuerdo acotado a un evento como deberían ser los frentes electorales-, y por eso está bajo fuego cruzado. Por un lado el PO insiste en que el Encuentro se trata de un proyecto político diferente al FIT; pero el PTS los critica por lo contrario, por impulsar meramente una corriente sindical. Para colmo de confusión, Izquierda Socialista le responde al PO que el Encuentro se trata de un evento meramente sindical y que no tienen otro proyecto político que el FIT, y al PTS le dicen que el Encuentro no se trata de una corriente sindical, que no quieren construir una corriente sindical. ¿Entonces, qué quieren? Como el PO y el PTS quieren luchar por la hegemonía dentro del FIT, pero para eso se metieron en un berenjenal que prontamente le va a ser muy difícil de continuar y hasta de justificar esa política.

Aunque, evidentemente, Izquierda Socialista busca seguir desarrollándose así sin luchar ni exigir un frente único obrero, y con ello no difiere de los otros componentes del FIT. Es por eso que Sobrero después de mostrarse ofendido por las críticas -sin decir a cuál de ellas se refería claramente- que consideraba casi calumniosas, les deseó que les vaya bien a los otros congresos/actos/eventos que realizarán el PO y el PTS. Pero si les va bien a todos, en tres o cuatro eventos separados, es que mejor le fue a la burocracia sindical -por lo tanto al gobierno y a las patronales- que pudieron contener o dividir la lucha contra el ajuste.


De este atolladero no hay forma de salir, salvo que Izquierda Socialista, y ese Encuentro, dé un golpe de timón e impulse con fuerza un Congreso Obrero Nacional de Delegados de Bases, y se ponga a la vanguardia de la exigencia y la denuncia a los divisionistas que favorecen las políticas patronales. Pero para esto se hace imprescindible que Izquierda Socialista combata el electoralismo del PO y el PTS, algo más que difícil porque hasta ahora éstos no han demostrado ser cualitativamente diferente a sus compañeros frentistas.