domingo, 14 de agosto de 2011

¿Otra vez votar para que nada cambie?

El 13 de agosto tenemos otra elección. Qué se elije: nada. Solamente se trata de una elección primaria para que los partidos realicen su interna, pero resulta que no habrá internas porque cada uno de los partidos presentan lista única. Y sin embargo todas las grandes fuerzas patronales (todos los peronismos, el PRO, los radicales y socialdemócratas), están de acuerdo con esa reforma electoral porque no permite la participación de las fuerzas más chicas. No solamente se trata de que ahora para poder presentarse a presidente hay que sacar en las primarias más de 400.000, sino que para poder llegar a eso se ponen condiciones muy difíciles de alcanzar, como un piso de afiliaciones que solamente los partidos patronales que hacen clientelismo pueden cumplir, o tener un millón de dólares para la impresión de las boletas electorales -en color- y la distribución a todo el país. De esta forma los únicos que pueden presentar lista son los partidos patronales. Ni la dictadura militar en 1983 fue tan dura en las condiciones para que una fuerza política se pudiera presentar. La hipocresía de los peronistas, radicales y socialdemócratas, pero principalmente de los kirchneristas, es tan grande que surgieron del Que se vayan todos del 2001, y diez años después, no solamente no se fue nadie (hasta Menem está en la lista kirchnerista), sino que ahora proscriben a las fuerzas de izquierda.

Al mismo tiempo estas elecciones se dan en el marco de una profunda crisis económica mundial que puso en recesión, desde hace casi tres años, a las economías de los EE.UU., de Europa y de Japón. Y en ese período el gobierno de Cristina Kirchner se consumió gran parte de las reservas provenientes principalmente de la alta recaudación cerealera. Hoy todo está atado con piolines en una situación que mucho tiempo no podrán sostener. Sólo en subsidios a las patronales el gobierno K gasta 40 mil millones de pesos anuales. El gasto social no llega al 10 % y es costeado integralmente con el IVA del 21 % al consumo y el impuesto a los salarios. O sea, de las altas ganancias que hubieron la mayoría fue a los bolsillos de los empresarios, y sobre la población trabajadora, principalmente la más pobre, cayó todo el sacrificio. Pero como ya no se pueden seguir manteniendo esos altos subsidios al transporte, luz, gas, etc., ahora, ni bien pasen la elecciones, buscarán hacer caer el costo de la crisis sobre los hombros de la clase trabajadora. Que la inflación el año pasado haya sido del 35% y sólo permitan en las paritarias un 24 % de aumento salarial, es sólo un primer paso.

La burocracia sindical de la CGT o la CTA, en el mejor de los casos, solo se dedica a hablar. Y los partidos patronales metidos en la campaña electoral hacen silencio sobre estos temas, porque si hablan quedará claro que tienen la misma política económica del gobierno K, sea cual fuese el diferente matiz. Todos plantean ajustar reduciendo los salarios, o lo que es lo mismo, bajando más el ya miserable poder adquisitivo de los salarios.

Mientras los políticos burgueses y los empresarios se dedican a demostrar a cada paso que ésta es una dictadura de los capitalistas, la izquierda electoralista, como el FIT, y los grupos que lo apoyan, se dedica a llorar pidiendo el voto para poder poder superar ese 1,5 % y participar de las elecciones generales de octubre. En los spots publicitarios del FIT nunca se denuncia al gobierno, ni a la burocracia sindical, y menos aún al régimen democrático-burgués. Cuando, precisamente, deberían hacer todo lo contrario, deberían denunciar demostrando que la democracia burguesa es un engaño y que en realidad los que gobierna son los capitalistas y no el pueblo trabajador, que es manipulados en cada elección. Se trata de una izquierda que se dice revolucionaria, pero que en realidad está adaptada al régimen de los patrones.

Llamamos a rechazar la mentirosa democracia de los empresarios y sus políticos anulando el voto con un voto programático, y organizándonos para enfrentar los ajustes económicos que preparan los políticos burgueses, y que buscan que la crisis del capitalismo la paguemos los trabajadores y el pueblo pobre.


ANULÁ TU VOTO INTRODUCIENDO ESTE VOLANTE Y SU PROGRAMA

Por salarios cuyo mínimo cubra el costo de la canasta familiar – No a los impuestos al consumo y a los salarios
Abajo la traidora burocracia sindical – Recuperamos los sindicatos para ponerlos en manos de los trabajadores – Donde los dirigentes sindicales ganen lo mismo que en su puesto de trabajo, puedan ser revocados y se realicen asambleas mensuales
Por un Congreso Nacional de Delegados Obreros de Base, de todas las centrales sindicales y las organizaciones de desocupados, para enfrentar el ajuste que se prepara con la Huelga General por tiempo indeterminado
Libertad y desprocesamiento de todos los luchadores obreros y populares – Cárcel a los militares genocidas y sus cómplices, y destrucción del aparato represivo
Para que haya trabajo para todos: Reducción y reparto de las horas de trabajo entre todos los trabajadores disponibles
Para terminar con la especulación y la fuga de capitales: Nacionalización de la banca y el comercio exterior
Para que haya viviendas para todos – Plan Nacional de Obras Públicas integralmente estatal -y bajo el control de los trabajadores- de viviendas, hospitales, escuelas, carreteras, puentes, etc.
Para todo ello: No al pago de la Deuda externa con el hambre del pueblo,
e impuestos a las grandes fortunas y ganancias
Nacionalización -bajo el control de los trabajadores- de la gran industria
y de toda empresa que cierre o despida
No a la salud ni a la educación privada – Por un sistema único de salud y educación totalmente estatal y gratuito
No a la oligarquía agraria, ni a los pooles de siembra – Nacionalización de toda la tierra bajo el control de los trabajadores y los campesinos pobres
Por el reparto de la tierra y la creación de grandes cooperativas agrarias

Abajo la dictadura de los empresarios y sus políticos Por la conquista del poder por la clase obrera para llevar adelante este programa y empezar a construir una sociedad Socialista basada en Consejos Obreros, que son organismos de democracia obrera donde todos los trabajadores, y sus partidos, pueden discutir y decidir democráticamente
la planificación económica de la sociedad

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